La última producción de la factoría Apatow es La boda de mi mejor amiga (Bridesmaids en versión original, que se podría traducir como "damas de honor"). El título echa un poco para atrás: ¿una especie de segunda parte de La boda de mi mejor amigo? ¿Qué necesidad había? Pero si se dejan a un lado los prejuicios del título traducido se descubre una cinta entretenida, divertida en ocasiones, en otras excesivamente escatológica (cómo no, viniendo de donde viene) pero, eso sí, con una novedad: protagonizada por mujeres. Porque eso del humor no es solo cosa de hombres.
Kristen Wiig encabeza un reparto femenino que nos cuenta los días anteriores a la boda de la mejor amiga de la protagonista, días en los que los nervios y la competitividad entre mujeres (un clásico) irá arruinando momentos que deberían haber sido "perfectos". Esa base argumental sirve para reflexionar sobre sus miedos y angustias. Porque da igual el sexo de la persona. Porque el miedo al compromiso ataca igual a hombres y mujeres, todos somos inseguros, y todos podemos terminar tocando fondo sin saber cómo salir del agujero. Por cierto, no me puedo resistir a destacar a Jon Hamm y sus breves pero espléndidas intervenciones.
Un filme más que entretenido, con muy buenos gags que nos pone ante los ojos con claridad que no hay películas para hombres y películas para mujeres. Todos somos iguales en el cine.
