Pequeña serie b británica en la línea de Centurión. Se muestra con gran interés como un buen golpe de acero puede partir por la mitad un hombre con toda la deliciosa casquería que ello conlleva. Unas batallas con una cámara en híper movimiento y un grotesco montaje que sólo dan tregua para mostrarnos miembros amputados.
Templario está orquestada por el desconocido Jonathan English director de la “Leyenda del Minutario” y cuenta con el excelente protagonista de entre copas Paul Giamatti en una contundente sobreactuación que desentona en la parquedad mostrada por el Salomon Kane, James Purefoy. El rey es muy malo, despiadado, sanguinario y los buenos son valientes, honorables y realmente heroicos. Digamos que la descripción de personajes no es su fuerte, tampoco la relación entre ellos. La química entre la reina del castillo y el templario no está para nada descrita. La química entre ambos tampoco ayuda, los diálogos son desacertados, causando en ocasiones gran diversión no buscada.
Templario es sólo un espectáculo de resistencia, lleno de cruentas batallas que cuentan eso si con unos excelentes FX. A pesar de sus limitaciones logra entretener y hace las delicias del que busque algo de suciedad aunque no se le puede pedir mucha coherencia cinematográfica.
