Cars da un giro de 180º para mostrarnos el mundo de Cars de la mano de un nuevo protagonista.
Rayo McQeen queda relegado a un segundo plano para dejar el protagonismo sobre los asientos de su amigo Mate. Y la elección no podría ser más acertada.
Mientras McQueen era un personaje algo más plano, o quizás más visto; Mate consigue arrancarnos en más de una ocasión una sonrisa por ser el tontorrón entrañable. Un tontorrón que se verá envuelto en medio de un gran premio de carreras, y operaciones de espionaje de un malvado grupo de coches "hechos polvo".
En cuanto a la película, es MÁS DE TODO de lo que era la primera, es más larga, con muchos más personajes perfectamente definidos y caracterizados (mención especial al formula 1 italiano). Esto llega a tal punto que todos los personajes gozan de una personalidad propia perfectamente definida, y salen de ser, más coches del montón como eran en la primera.
Técnicamente, no veremos una burrada tan aplastante como era el mundo de Wall-E o Up. Pero sí una pelícual de alta calidad, marca de la casa Pixar, que no defrauda. Eso sí, las explosiones, reflejos en los coches y efectos de luz, los mejores que he visto.
