Una vez superada esa firme barrera podemos tener la suerte de dar con una entrega entretenida, fiel a su estilo, sin pretensiones y con buen gusto. Así empieza Kung Fu Panda 2, echando el vistazo a los orígenes de Po y del interesante villano Shen, un pavo real con el alma de Gary Oldman que pone la sombra a los colores vivos del film.
Las técnicas de animación y el buen trabajo de la ambientación hacen el resto. Visualmente impresionante, con o sin 3D, la película circula entre la alta velocidad del kung fu y la delicadeza de la cultura asiática en la Edad Media.
El panda es un animal universalmente adorable, y Dreamworks ha sabido hacerse con él a tiempo y parece querer darle más guerra al gordinflón porque una película de bonitos animales protegen el mundo a base de artes marciales es un producto seguro. Si no que se lo digan a Jackie Chan y su incansable formato de comedia y tortas.
Pero cuidado, todo cansa y los números junto al título cada vez pesan más y más. El cine de animación tiene suerte de que no haya una protectora de animales virtuales, estas criaturas también necesitan un reposo, un reposo visual.
Lo mejor: - La ambientación, el villano, la acción y
Lo peor: - Se agradece que dure apenas hora y media. Más sería un abuso.
