Más sorprendente y mejor de lo que parece cuando comienza, y con un agradecido interés por deshacerse de la sombra de la saga Crepúsculo.

★★★☆☆ Buena

Caperucita roja (Red riding hood)

Érase una vez Charles Perrault revolviéndose en su tumba por ver lo que se había hecho de su cuento. O disfrutándolo, quién sabe. Érase una vez una directora que comenzó siendo el no va más independiente (Thirteen), siguió con cosillas que nadie vio (Los amos de Dogtown, Natividad) y se subió al barco del nuevo vampirismo con la adaptación de la novela-madre del mismo (Crepúsculo). Érase una vez una cinéfila que aborrecía con todas sus fuerzas el fenómeno Crepúsculo, y todo lo que oliese a tontunada para adolescentes o pastelada romántica. La leyenda decía que la cinéfila no iba a disfrutar precisamente con Caperucita Roja…. Y cuál es su sorpresa (es decir, mi sorpresa), al encontrarse con un producto mucho más digno e interesante de lo esperado. Las cosas claras. Catherine Hardwicke y su guionista no inventan la pólvora. Más bien al contrario. Pero tampoco lo pretenden. Son conscientes de las limitaciones de la historia (mejor no analizarla mucho….). Y no, no es una obra maestra. Y sí, tiene algunas partes algo sonrojantes. Pero el esfuerzo por atraer a las salas de cine a los que somos repelidos por el tufillo “crepusculino” es notorio, así como la intención de aportar misterio, sexo, sangre y terror a un producto para adolescentes, aunque siempre dentro de unos límites, claro. En la parte técnica, la película es ciertamente sobresaliente, pues aunque esa aldea teóricamente medieval se vea muy Belén de pueblo según qué ratos, la fotografía y el vestuario son extraordinarios, y la música funciona también muy bien. Pero sin duda, el logro más importante de Hardwick and company es conseguir que, al contrario que en la citada cosilla vampírica, el respetable no bostece, ni se pregunte constantemente por qué está en la sala, o directamente por el sentido de su vida. El ritmo funciona muy bien, y el suspense y las escenas de acción ayudan a mantener un interés que la trama por sí sola no sé si habría logrado durante más de una hora. Entre los actores, Gary Oldman se lo pasa en grande, jugando con la voz (como es habitual en él…. un papel diferente, una voz distinta) y con los delirios de Solomon. Julie Christie y Virginia Madsen lucen elegancia y saber hacer, en dos personajes que podrían interpretar con los ojos cerrados. Amanda Seyfried, a pesar de su demostradísimo talento, empieza francamente mal, pero poco a poco se va encontrando, aunque durante todo el metraje abusa un poco de las caritas de susto. Y los dos supuestos guapetones, Max Irons y Shiloh Fernandez…. pues hacen lo que pueden con sus estereotipados personajes, pero el uno resulta repelente desde el comienzo, y el otro no tiene más que una sola expresión….. En definitiva, una película muy decente, para pasar un rato muy entretenido, y para paladares exigentes en días en los que la exigencia anda relajadilla. spoiler:Doy fe de que la platea se parte de la risa con lo que es prácticamente lo único respetado del cuento….. el impagable diálogo de “Abuelita, qué ojos más grandes tienes” “Son para verte mejor”, etcétera.
Lo mejor: Lo mejor: La fotografía, muy Burtoniana, y Gary Oldman.
Lo peor: Lo peor: Me temo que se olvida rápido..... y éso no es buena señal.
publicado por Alba Viñallonga Cruzado el 15 abril, 2011

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