Como ya nos tiene acostumbrados este director, acompañado de una exquisita banda sonora, para hacernos más digerible la orgía de muerte y destrucción. Todo ello con una belleza estética que ni el mismo Tim Burton, hubiera podido superar, solo hay que ver al principio, la casa idílica de Vivica A. Fox que parece sacada de un cuento de los hermanos Grimm, o la escena de la lucha final, con ese escenario sacado de la manga.
Y mientras eso ocurre, te va invitando al segundo volumen, el jefe de la banda al que no se le ve el rostro, el nombre impronunciable de la protagonista, los siguientes enemigos a batir.
No sabemos los motivos y el porqué de la historia, pero para eso ya tenemos el segundo volumen, que contiene los capítulos que nos desvelan todas las incógnitas.
Continuara.
Lo mejor: la estetetica visual.
