Batiburrillo a medio camino entre el cine bélico y la ciencia ficción con una más que evidente falta de capacidad para sorprender.

★★☆☆☆ Mediocre

Invasión a la tierra (Battle: Los Angeles)

Pues parece ser que ya tenemos aquí nuestra dosis habitual de invasión alienígena en pantalla grande. De hecho creo que si tuviera diez euros por cada película que se haya estrenado con extraterrestres con ganas de eliminar la raza humana, ahora mismo podría estar tomándome un café y un cruasan con Mark Zuckerberg charlando de nuestras inversiones. Entrando ya en materia, cabe decir que existen dos grandes grupos claramente diferenciados de este tipo de productos: a) las invasiones alienígenas protagonizadas por civiles en el bando humano (aquí recordaremos la reciente adaptación de La guerra de los mundos con un Tom Cruise dejándose el culo por intentar poner a buen recaudo a sus retoños); y b) las invasiones alienígenas protagonizadas por militares en el bando humano (cómo por ejemplo ese Independence day con un Will Smith cargándose a los marcianos a puñetazo limpio). Invasión a la tierra (Battle: Los Angeles) pertenece claramente a este segundo grupo. Empieza la película y nos encontramos que una de las productoras de la película lleva por nombre “Original film”. Y no puedo evitar soltar una sonora carcajada. A continuación, el espectador podrá asistir al día a día de un equipo de marines en sus tareas habituales, mientras los noticiarios, de fondo, nos hablan de una lluvia de meteoritos que tienen previsto impactar en la Tierra. Al final, se lo crean o no, resultará que no se trataban de meteoritos, sino de naves alienígenas que aterrizan en las principales capitales mundiales (está claro que las naves van equipadas con un buen GPS alienígena) y que empezarán a disparar a troche y moche contra la población. Entre todo el follón, la película empieza a insertar imágenes de informativos elucubrando sobre la clara intención, por parte de los visitantes, de aniquilar la raza humana para quedarse con su bien más preciado: el agua. Visto lo visto supongo yo que esta raza alienígena no se llevaría demasiado bien con la que nos invadió en “Señales” de M. Night Shyamalan. Pero vayamos al turrón. A estas alturas del film el espectador ya se habrá familiarizado con el grupo de marines protagonistas del film y sabrá que: 1) a uno de ellos apenas le quedaba un día para jubilarse; 2) uno de ellos estaba a punto de contraer matrimonio con su novia de toda la vida; y 3) a otro le quedaban tan solo días para poder asistir al nacimiento de su hijo (“Original Fim”, to-ca-me-las-pe-lo-tas). Pero resulta evidente que el escenario a cambiado y el planeta necesita a nuestros hombres, así que deberán llevar a cabo una misión que podría cambiar el curso de la historia. Bueno, no. De hecho su misión consiste en entrar en la ciudad de Santa Mónica, tomada en su mayor parte por los extraterrestres, y rescatar a un reducido grupo de humanos que ha quedado aislado dentro de una comisaria de policía, en una misión a todas luces suicida. Uno tiene la sensación que alguien dentro del ejército no está administrando debidamente las prioridades, porque mientras todo esto sucede, la Tierra se está yendo a tomar pol saco, a la vez que la ciudad de Los Angeles se convierte en el último reducto para la humanidad. La cinta está dirigida por Jonathan Liebesman, responsable de títulos tan de segunda fila como En la oscuridad o La matanza de Texas: El origen, que intenta dotar a la película de el mayor realismo posible a pesar de tratarse de una cinta de ciencia ficción (es un decir), llegando a coquetear con un, últimamente muy manido, falso documental. Para ello, uno tiene la sensación de que ha contratado a operadores de cámara con un tembleque más que preocupante porque la imagen no deja de moverse todo el rato con la clara intención de hacer partícipe al espectador de lo que está sucediendo en pantalla, metiéndole dentro de la acción. No funciona. Entre los actores encontramos a dos caras conocidas: Aaron Eckhart (el dos caras de El caballero oscuro) y la guapa y perpetuamente enfadada Michelle Rodríguez (Machete, Avatar). Ambos me parecen dos buenos actores metidos en dos malos papeles, tremendamente planos, tópicos, sin sustancia y con unas lineas de diálogo de lo más pobres. Una joya, vamos. A pesar del punto de partida de la cinta, de la colonización alienígena y todas esas mandangas, lo cierto es que la película se deja caer más hacia el género bélico que hacia el de la ciencia ficción. El problema, no obstante, como cinta bélica es que le falta garra y una mayor profundidad en los personajes protagonistas, que vale que sean marines, pero es que he conocido cactus con una mayor personalidad. De hecho los malos son extraterrestres como excusa para que el film termine resultando mucho más grandilocuente y espectacular y pueda desplegar todo su poderío de efectos especiales (bastante conseguidos, por cierto) mostrándonos las gigantescas naves espaciales acechando unas ciudades devastadas y medio en ruinas. Quitando esto, lo que nos queda es una trama sobre un comando militar que debe internarse en territorio hostil con la finalidad de rescatar a un grupo de los suyos, capitaneados por un soldado al que le gusta sobremanera hacerse el héroe. Maldita sea, creo que estamos frente al argumento de más de la mitad de las películas que forman la filmografía de Chuck Norris.
publicado por Jefe Dreyfus el 1 abril, 2011

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