En su intento por salvar a una niña, interpretada por Sae-ron Kim, se enfrenta él solo, a toda la mafia china de Corea. Lleno de odio, va dejando un camino de sangre, mutilaciones y muerte, allá por donde pasa.
Con logradas escenas de acción, que nada tienen que envidiar a las de cualquier Bourne, John Mclane o Bond, sin abusar de las artes marciales y un guión con bastante sentido, este largometraje nos consigue mantener atentos a la pantalla.
Muy recomendable para los amantes del cine de acción y de la hemoglobina.
Lo mejor: Las escenas de acción
