En el centro de la tormenta (in the electric mist)

Hoy he empezado a aprovechar mi bono de 52 entradas gratis, y lo he hecho viendo En el centro de la tormenta. Se trata de una intriga que mezcla una trama detectivesca con ecos de conflictos raciales. Pero la generalidad siempre esconde los detalles, que es donde encontramos en muchas ocasiones lo verdaderamente importante.
Aunque la película es buena (la dirige Bertrand Tavernier, que es un director con clase y con estilo), el relato se deshilacha demasiado, varias subtramas son poco consistentes y algunos giros del guión son inexplicables e inexplicados. Pero eso no le resta una cadencia tranquila pero firme, que avanza sin prisa pero sin pausa, gracias a los grandes atractivos del tinglado: el entorno en el que se desarrolla (con todo lo que ello implica) y la presencia enorme de Tommy Lee Jones.
Empecemos por lo segundo. El señor Jones fácil sea uno de los tres o cuatro mejores actores del panorama actual del cine estadounidense. Su rostro pétreo expresa a la perfección tanto la resignación más profunda como la felicidad más liviana, pasando sutilmente por toda una gama de emociones que, no obstante, nunca le sacan de su lugar natural: es un tío duro, un verdadero tipo con dos cojones. Y en películas como ésta, siempre es mejor tener a tu lado a alguien así, por lo que pueda pasar…
Porque En el centro de la tormenta recoge el testigo de intrigas situadas en el profundo sur estadounidense, ya sea Mississippi, como En el calor de la noche o Arde Mississippi, o Louisiana, como en esta producción que estamos analizando. Enclavar un suspense en este tipo de parajes ofrece una serie de características propias, empezando por la problemática racista que siempre hace acto de presencia con más o menos intensidad.
Por supuesto, volvemos a encontrarnos con algo similar a lo que sucedía con Winter’s bone: el Sur significa marismas, pantanos, polvo y arena, un halo rural que choca con las convenciones urbanas que suelen envolver las películas de suspense y protagonizadas por policías. Y llegamos al punto que más me interesa…
El choque entre lo urbano y lo rústico, entre los buenos y democráticos modos de los policías de la ciudad y los heterodoxos métodos de los sheriffs y los veteranos del lugar. Un conflicto que se ve perfectamente en Arde Mississippi, encarnado por el joven Willem Dafoe, muy preocupado por las normas, y el curtido Gene Hackman, que aplica el mantra de que el fin a veces sí justifica los medios.
El personaje de Tommy Lee Jones se mueve como pez en el agua en ese ambiente turbio, pleno de maleantes y delincuentes, de racistas y de paletos. Porque es un viejo zorro que se sabe más de un truco, y muchos de ellos no son legales. Lo cual plantea un interesante debate: ¿por qué resultan tan atractivos estos justicieros al margen de la ley, como Harry el Sucio, los interpretados por Charles Bronson o los ya citados más arriba?
publicado por Jose María Galindo Pérez el 30 marzo, 2011

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