Con Guinea Pig, inicia algunos géneros como el torture porn o el exploitation. Muestra sin rodeos y con un sadismo desmedido experimentación en humanos durante la guerra. De difícil visionado representa uno de los hitos del cine bizarro más extremo.

★★☆☆☆ Mediocre

Los hombres de detrás del sol (hei tai yang 731)

Al hablar de experimentación científica usando a humanos, solemos pensar en las barbaridades que cometieron los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Especialmente cobran relieve el campo de concentración de Auschwitz y las atrocidades que llevara a cabo el vitando doctor Mengele.

Pero también el Ejército Imperial japonés perpetró esta clase de crímenes. La película Los hombres de detrás del sol, a caballo entre el documental y la cinta de horror, es el relato de las escalofriantes prácticas del así llamado Escuadrón 731. Esta unidad estaba integrada por médicos de varias especialidades. Éstos, inusitadamente sádicos y en nombre de lo que ellos denominaban ciencia, sometieron a despiadadas torturas a miles y miles de personas cada año, la mayoría soldados chinos que habían sido capturados.

Ésta es la cinta que quiere dar testimonio de todos los delitos cometidos: las disecaciones practicadas, jóvenes que eran enterrados vivos o metidos en cámaras a presiones tan altas que se les salían los intestinos por el ano, y toda clase de indagación pseudomédica en que se probaban los efectos de armas bacteriológicas y químicas sobre seres humanos. Para escándolo del mundo, se sabe que los EEUU, durante la guerra fría contra la URSS, exoneró de los delitos a los torturadores japoneses implicados, si éstos les daban a conocer los secretos de los resultados de los terribles ensayos.

Es una obra tenebrosa, macabra, difícil de soportar. Algunas escenas pueden quedarse obsesivamente marcadas durante mucho tiempo en la retina del espectador. Hay una secuencia de un niño sobre el que parece practicársele una taxidermia en vida. Otra de una madre a la que se deja atada a la intemperie, con temperaturas polares; un soldado empieza a derramar agua en sus manos a fin de que se le congelen para después comprobar si puede amputarle los brazos amoratados de un solo golpe de palo. Y otros momentos, si cabe, más horrorosos aún. Todo llevado a cabo por los médicos con frialdad clínica, olvidando que se trataba de seres humanos, y dejándose contagiar unos a otros por el más encarnizado sadismo. Sin duda, no es una obra hecha para todos los estómagos.

Esta producción, del año 1988, junto con algunas otras como la serie Guinea Pig también de los años 80 (ambas son tema tabú en muchas regiones de Asia), dieron inicio cinematográfico a todo un género o, mejor dicho, a diversos, todos ellos girando en la órbita del ultra-gore, el falso snuff, el gorno, torture-porn, el extreme, amén de toda una colección de estilos que explotan (exploitation) hiperbólicamente sexo o violencia, convertidos en alimento de espectadores morbosos. Así, existe toda una estela de producciones que se embeben de este filón que abrió Men behind the sun, tales como Martyrs (2008), Gurotesuku del año 2009 o A serbian film, del 2010, por citar las más destacadas de los tres últimos años. Todas ellas deudoras del bizarro radical, del underground, del mal gusto que apela a nuestra parte más primitica y visceral, a base de ostias, torturas, violación y sadismo.

Si todo ello se adorna con unas técnicas fílmicas de lo más elementales: sordidez, primeros planos, escaso argumento, guión pobre, exigua banda sonora y tortura explícita, ¿qué se obtiene? Una selección de las maldades del ser humano mostradas siguiendo las pautas y el atrezzo de la pornografía (en especial, el gonzo). Es decir, todo explícito y sin necesidad de explicar por qué tanta maldad en mostrárnoslo así. La cámara ha logrado captar el close-up de la perfidia humana.

Obras polémicas, aptas para muy pocas personas. Algunos dicen que Men behind the sun es un testimonio de los horrores y crímenes de guerra que no debemos olvidar, y que ésa es la razón de ser del filme. Sea como sea, hoy en día el consumo de esta cinta (ya sea en su totalidad o partes de ella en Youtube), se da como respuesta muchas veces a la insana curiosidad. Y es que basta con que se nos prohíba algo para que deseemos ese algo con más fuerza. Tal vez sea en este secreto donde estribe el anzuelo de muchas de estas películas. La propaganda y el mito lo hacemos nosotros, con el boca a boca.

Así, querido espectador, yo te aviso: si lo deseas, acércate a Los hombres de detrás del sol, pero quedas advertido. Su visualización puede herir gravemente tu sensibilidad.

 

publicado por Francesc Canals Naylor el 27 diciembre, 2010

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