Concebida para dañar y arrebatar algo a quien la vea. El rechazo moral que producen sus escenas de violencia extrema, pederastia y tortura es visceral. Ahora bien, si lo que quieres es saciar el onanismo imperativo de la morbosidad, adelante.

★★☆☆☆ Mediocre

A Serbian film (Srpski film)

Creo que era la última de las películas polémicas que me quedaba por ver. Y, como suele sucederme, me quemo cuando juego con fuego. Nuevamente me he quemado. Mi sensibilidad ha sido carbonizada, tal y como me sucedió cuando vi Mártyrs, Gurotesuku (Grotesque) e Imprint, entre algunas otras.

Cabe hacer una distinción entre filmes duros, como puede ser El ciempiés humano, y filmes ultraduros, como éste que nos toca. Las películas ultraduras recogen el testigo de la tradición más iconoclasta, violenta y depravada. Hablo de la tenebrosa estela que dejaron obras clásicas como Guinea Pig o Los hombres de detrás del Sol, por poner dos ejemplos de lo que fueron producciones extremadamente perturbadoras, sin demasiado argumento, en las que privaba por encima de la coherencia el mal gusto y un anhelo primitivo de escandalizar y lacerar sensibilidades.

Ha sucedido un gran problema con esta clase de producciones. Suelen caer en manos equivocadas, y esto entronca con el tema de la censura, del que se habla siempre que se trata de estas cintas. Y es que, ciertamente, debería planificarse muy bien a qué público se le pueden dejar ver estas aberraciones, debería controlarse el acceso de determinados sectores de la población, en especial a menores de edad. Y no solamente a ellos: no basta con calificarla como "no recomendada a menores de 18 años". Para hacer las cosas bien, debería advertirse explícitamente de que se trata de un contenido que puede herir gravemente la sensibilidad de algunas personas, aunque esas personas sean adultas.

Así las cosas, con un filme tan salvaje pululando a sus anchas en los anaqueles de los videoclubs cualquiera puede picar el anzuelo y llevarse a casa algo que jamás debería ni deseaba ver. Estas películas están concebidas para hacer daño, y es que, en puridad, existe un público al que le gusta que le hagan daño. Ellos son los expertos en cine extremo (gore, slasher, torture, pseudo-snuff, etc) y buscan joyas que puedan conseguir arrancarles un escalofrío, después de haber visionado miles de obras de terror que, aunque de calidad, ya no les ponen los pelos de punta como la primera vez. Es a este público a quien va dirigida A serbian film, y no al común de los mortales. Aunque pueda sorprendernos, salvajadas de esta guisa tienen su público, que busca directores que le dé más adrenalina de la que puede experimentrar viendo SAW o Hostel.

Hablamos de un filme durísimo, cuyo género es difícil de clasificar. Torture-porn, gorno, gore sexual o perverse serían etiquetas que le vendrían bien. Es una cinta sin ánimos de lucir un buen guión ni una exquisita fotografía. Bebe de la pornografía underground, allí donde se cuecen burradas como el crudo bukkake o experimentos bizarros semejantes (como las parafilias japonesas del cine para adultos, mayoritariamente basdas en la humillación a la mujer), en los que el argumento es lo de menos. Ni argumento ni pérdidas de tiempo estéticas. Lo que importa es golpear duro, eliminar elementos que distraigan de lo esencial. ¿Y qué es lo esencial? Pisotear tu sensibilidad, marcarte en la retina una imagen a fuego. A este propósito, la técnica de estas producciones suele ser desnudarlo todo: planos directos, impactantes, sin melodías ni grandes interpretaciones. Directo al grano.

Personalmente, me ha costado mucho terminar de ver la película y me ha desagradado profundamente. Desagradar, que no aburrir. Pienso que probablemente es esto lo que perseguía el director. Éste se lo juega todo a una carta, sin ser farol. Arroja fuera de sí lo más execrable que pudo concebir, para alimento de quienes se atrevan a acercarse a este vómito enfermizo. Insisto, el espectador incauto cuyo límite toca techo con SAW, debe saber que seguramente ésta no será una obra de su agrado. Es sólo apta para cierto público muy curtido que busca sensaciones enfermizas por el puro placer de consumir ultra-extreme.

En resumen, si te perturbó Mártyrs, debes saber que A serbian film araña cotas todavía más bizarras. El rechazo moral que producen sus escenas de tortura, pederastia y violencia extrema es altamente visceral. Alguien dijo que estas películas arrebatan algo a las personas que las han visto. Tenía razón. Ahora bien, si lo que te apetece es saciar el onanismo imperativo de la morbosidad, adelante, puede que la película de Spasojevic te sirva.

publicado por Francesc Canals Naylor el 24 diciembre, 2010

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