Esta no es una película que tuviera en mi agenda para ver, sin embargo acabó por engancharme gracias a un comienzo de esos que atrapan, por lo que en vez de hacer lo que tenía pensado terminé por acomodarme, arroparme y verla (si aún existieran los anuncios en TVE habría sido otra historia).
Kate es una chef de cierto prestigio que lleva un control absoluto sobre su trabajo y vida, pero un día se ve obligada a hacerse cargo de su sobrina, y encima su jefa contrata a un sub chef de lo más extravagante; ambas cosas la harán sentir que pierde el control sobre lo que la rodea.
Como ya comento en el primer párrafo, fue el inicio del filme lo que me hizo visionarla por completo, ya que dicha parte nos presenta al personaje interpretado por Catherine Zeta-Jones, y es un personaje que atrae, y no sólo por la belleza de la actriz; además no tarda mucho en aparecer el punto de giro que el espectador sabe bien supondrá un descuadre para la vida del controlador personaje, y para rematar el duro palo ve como su feudo es invadido por un hombre excéntrico del que desconfía desde el primer instante. Si bien desde ese preciso momento sabemos cuál será el final, Sin reservas (No reservations, 2007) es un film que se degusta de principio a fin, a pesar de que no mantenga ese gran interés y curiosidad que despierta al principio, durante el resto del metraje se deja ver y hay en ciertas escenas destellos de lo que nos ofrecía al principio, como, por poner un ejemplo, el momento en que Nick hace que Zoe vuelva a comer en condiciones.
Otro punto a destacar de esta película, dirigida por Scott Hicks (Shine, Corazones en Atlántida), es, además de la música de Phillip Glass, el trío protagonista, empezando por la ya nombrada Catherine Zeta-Jones (La trampa, Chicago) que realiza una interpretación muy creíble; pasando por la niña Abigail Breslin, que ya sorprendió a propios y extraños en Pequeña Miss Sunshine, y que aquí lo hace francamente bien; y un jovial Aaron Eckhart, muy diferente al personaje que encarnó un año más tarde en El caballero oscuro; sin embargo los secundarios no sobresalen especialmente, debido sobre todo a que los protagonistas son el centro de los focos o, mejor dicho, de los fogones.
En definitiva, Sin reservas es un drama romántico (y al parecer remake del filme alemán Deliciosa Martha) disfrutable, con sus toques de humor, un comienzo muy bueno, buenas interpretaciones, y un final feliz.
