Después de Tumba Abierta, Danny Boyle quiso volver a trabajar con Ewan Mcgregor en Trainspotting. Un film que nos habla de la droga en su más puro estado. De la recaída y del mono.

Pero no es cualquier película ésta sobre el mundo de las drogas como podría ser Requiem por un Sueño, film que es tremendo y del que hablaremos en unas semanas de el también.
Trainspotting va un poco mas allá en cuanto a demostrarnos lo poco que importa el mundo cuando estás drogado.

Una escena de ejemplo es el momento en el que encuentran muerto al bebé, en el lugar habitual del "coloque" y despues de tanto sollozo, grito y hastío, la joven madre, pide un "pico" para colocarse.

Son gente que están completamente encerradas en sí mismo y viven su propio mundo cuando el caballo les llega por las venas. Sin embargo, entre todas éstas personas está Renton (Mcgregor), el cual, conscientemente se da cuenta que debe dejar las drogas para vivir de verdad, para respirar.

Y en uno de sus intentos desesperados, con mucho esfuerzo, logra hacerse una pequeña vida. Encuentra un trabajo mas o menos estable, independencia, se enamora de una chica, y lo mejor de todo, está limpio.

Pero siempre hay un pero, y es que si te quitas de la droga, hay algo que no dejas. Me refiero a las amistades, aquellas que tiran de ti y te arrastran al fango del que habías salido. Renton tenía amigos diversos, pero podemos destacar a Begbie (Robert Carlyle), que a pesar de no drogarse, es un peligro en las relaciones humanas. Tiene un plan final y es comerciar con droga para sacarse una buena pasta.

Renton, que está limpio, ve en eso el único modo de "escapar" de allí y pone parte de su dinero para comprar la droga. Finalmente el botín no es muy grande, pero Renton tiene una descabellada idea con la que terminará el film, que de seguro la mayoría de vosotros habrá visto una vez en su vida, y que si no ha sido así, os recomiendo que lo hagais pues sin duda es una de las mejores peliculas de Danny Boyle.

Una banda sonora de lujo y unos actores muy bien empleados. Los comienzos de Ewan Mcgregor, que fue su cuarta película y la que lo llevó al estrellato sin lugar a dudas. Peliculón de culto.

Lo mejor: La escena supositorio-water. El conjunto de actores.
Lo peor: Poco malo se puede decir
publicado por Dani Martín el 18 diciembre, 2010

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