"Harry Potter y las Reliquias de la Muerte" es una oscura cinta de acción cargada de nervio que la hace palomitera a rabiar. Premunido de unas bebidas y cabritas  tamaño XL, para sortear las dos horas y media de metraje, nos instalamos en la butacas del cine con mi sobrino Cristian, fanático de la saga Harry Potter, que ha crecido conforme con el personaje principal de la cinta. Esta vez el último capítulo de la serie esta astutamente conformada en  dos films de la exitosa adaptación con el objeto de que los mismos nos juntemos a mediados del 2011 para el verdadero capitulo final, ¡que gran negocio!En esta nueva versión, no apta para el que no ha visto las anteriores, es dirigida con solvencia nuevamente por el inglés David Yates, quién aprovecha la sensación de premura e inminente final para crear un trabajo que exuda mucho nervio con sobresaltos sucesivos utilizando para ello un gran manejo de técnicas digitales que te mantienen  apegado al asiento.  La historia continúa desde el punto en el que terminó la anterior,  el adolescente hechicero de 17 años continúa junto con sus amigos Hermione Granger y Ron Weasley en el peligroso viaje por Inglaterra para encontrar los horrocruxes restantes para dar fin al reinado de maldad de Lord Voldemort. Precisamente toda la trama gira en torno  a este intento de encontrar y destruir estos elementos macabros. Pero el camino es sumamente complejo para Harry puesto a que el ministerio de magia lo ha hecho el enemigo Nº1 y es intensamente buscado por las oscuras fuerzas que le dan cacería lo que hace correr continuamente defendido por sus nobles amigos en un sinnúmero de emboscadas. La cinta utiliza un tono oscuro, lleno de filtros azules que brindan la sensación de inseguridad que ronda por toda la cinta que es llevadera para el público. Tiene otras interesantes lecturas que dejan entrever una cierta búsqueda de una raza superior, donde los oscuros magos matan a quienes no lo logren, asemejando por momentos en pantalla al genocidio judío en la segunda guerra. Por su parte Lord Voldemort es un símil del diablo que Harry debe exorcizar o destruir.   Los problemas adolescentes, la envidia y los celos siguen creciendo en este capitulo que se caracteriza por estar constantemente en movimiento gracias a una hábil edición que no da tiempo para aburrimientos. Esta parte uno y final no deja de ser más que una interrogante que mueve a los ahora púber asistentes por saber como termina su historia que ya esta contada en los libros que han sido respetados, asunto que ha sido fundamental para mantener por largos años el interés de millones de seguidores. De hecho Alan Horn, presidente de la Warner Brothers dijo hace tiempo que su prioridad para la serie fue el tratamiento de los libros con mucho respeto y no estaba bromeando, tanto que el último extenso libro dio para una cinta de cinco horas divida en dos capítulos. En ello tiene que ver mucho el guionista de casi toda la saga Steve Kloves y el director de fotografía Eduardo Serra, que dan en el tono junto con Yates que entregan entretención a raudales, una road movie en escoba y donde las balas son reemplazadas por varitas que disparan.  El trío de muchachos esta muy afiatado y son un complemento ideal  entre ellos, lo que los hace muy creíbles en todas las secuencias.  Asombra ver la gran cantidad de actores ingleses de renombre  liderados por Ralph Fiennes, John Hurt, Brenda Gleeson, Helena Bonham Carter, Alan Rickman o David Trewlis, por solo nombrar a algunos. En definitiva Harry Potter, querido y odiado,  se despide a mediados del 2011, marcando todo un precedente como la saga más extensa y exitosa de la historia del cine.     
publicado por David Lizana el 3 diciembre, 2010

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