Una buena historia sobre la amistad y la búsqueda de la verdad, de respuestas y de uno mismo.

★★★★☆ Muy Buena

Un oftalmólogo de California, interpretado por Martin Sheen, recibe la noticia de que su hijo ha muerto en los Pirineos cuando iniciaba el Camino de Santiago. El hombre a sus 60 años y una vida acomodada, decide emprender el peregrinaje acompañado por las cenizas de su hijo. A lo largo de la travesía se le irán uniendo un holandés que quiere perder peso, un escritor irlandés bloqueado y una canadiense que quiere dejar de fumar y desconectar de su pasado.

 

El veterano actor Martin Sheen, de ascendencia española e irlandesa, tenía gran interés por conocer el Camino de Santiago y le propuso a su hijo Emilio Estévez que escribiese y dirigiera una película sobre ello. El resultado de esta colaboración entre padre e hijo es The Way (2010), un film muy agradable de ver lleno de emociones. Las sonrisas se mezclan eficazmente con la melancolía y la tristeza a lo largo del extenso paseo por el norte de España. El director conserva ese tono equilibrado que ya demostró en Bobby (2006), una película coral sobre la noche que asesinaron al senador Robert Kennedy, de forma que muestra el alma humana de un modo natural, sin grandilocuencias estéticas ni estridencias auditivas, simplemente con las interpretaciones contenidas de los actores, plagadas de sutilezas llenas de contenido que trascienden el mero gesto. De la misma forma también contribuye a ese tono naturalista la sobria fotografía empleada para retratar los maravillosos paisajes españoles, unida a una acertada selección de canciones. El propio Emilio Estévez hace el papel del finado hijo del doctor en apariciones oníricas  a lo largo del viaje. Si bien se muestra en imagen de forma limitada, la presencia del personaje se hace manifiesta durante todo el metraje, algo que recuerda al periplo por motivos profundamente personales de UP, donde el recuerdo de la difunta esposa del anciano protagonista lo acompañaba durante toda la expedición.

 

La estructura narrativa es prácticamente lineal. Sólo al principio hay un par de flashbacks de conversaciones del protagonista mantenidas con su hijo, pero una vez que comienza la andadura jacobea todo evoluciona en la misma dirección, tanto la historia como los personajes. La planificación de montaje es sencilla: en cada parada que hacen hay alguna anécdota y estas escenas están unidas por secuencias de los caminantes paseando por hermosos paisajes, que si bien son imágenes muy bonitas en algún momento pueden resultar algo repetitivas. Salvo esto y algún detalle cultural que se antoja poco documentado, esta coproducción entre España y Estados Unidos es muy interesante y muy amena en su visionado. Una buena historia sobre la amistad y la búsqueda de la verdad, de respuestas y de uno mismo.

Lo mejor: La forma en que el director maneja y dosifica las emociones de los personajes.
Lo peor: Algunos detalles culturales quizá poco trabajados.
publicado por Ramón Ramos el 28 noviembre, 2010

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