Se acerca la Navidad, los niños tienen vacaciones, y el cine busca llenar sus horas de ocio con cintas de animación para todos los públicos. Para ellos justamente está pensada Megamind (estreno el 3 de diciembre en España). Pero, al contrario de lo que sucede con otras películas de animación, el desarrollo de la cinta está pensado prácticamente en exclusiva para los más pequeños, con muy pocos toques de humor dirigidos a los mayores. Igual es que ya a la animación le estamos pidiendo demasiado… Pixar nos ha vuelto muy exigentes. Y Dreamworks no es Pixar.
Una especie de extraterrestre azul malvado, Megamind, destinado para algo que no sabe bien qué es lleva una vida paralela a la del bueno buenísimo, Metro Man. La vida de Megamind es divertida y fácil mientras piensa cómo poder derrotar a Metro Man. Lo intenta una y otra vez pero no puede con él, hasta que una vez, la jugada le sale bien. El no tener adversario hunde a nuestro extraño héroe en una especie de crisis existencial que intenta llenar con el amor. Pero claro, al fin y al cabo es un malo, las cosas no pueden ser así de fáciles… Y no se le ocurre otra idea que crear otro adversario para volver a dar sentido a su vida.
En fin, poco más. Ni momentos graciosos, ni chistes, ni personajes secundarios con gracia (el acompañante de Megamind tiene poca o ninguna gracia…). Eso sí, seguro que a los niños eso de ver un malo-bueno azul extraterrestre les hará sonreir.
Con algún efecto 3D bastante conseguido (y de ese 3D que no marea demasiado…), un desarrollo argumental que podría haber dado más de sí a partir de una idea, a priori, interesante, será seguro una de las películas de las Navidades. Y los amantes del cine de animación seguiremos esperando ansiosos a que Pixar vuelva a nosotros.
