Un trabajo sin artificios, elegante y compuesto por largos silencios y duelos parecidos al viejo oeste en un pequeño poblado italiano. Clooney no sonríe.

★★★☆☆ Buena

 “El americano” ofrece una envidiable serenidad en sus rodaje que es muy inusual en la industria del cine. Además porque proviene del director que extrañamente esta acostumbrado a la dirección de videoclips de Depeche Mode o U2, el holandés Anton Corbijn.Esta no va a ser por lejos por la película que se le recuerde a George Clooney, que aquí las oficia también como productor y protagonista. El actor sin duda se dió un gusto en rodar en Italia, su hogar en un film que rescata los mejor del cine oriental por sus silencios y también el western por los diversos duelos que se ven en las calles. Los diálogos son mínimos y las acciones se presentan con un a quietud sin artificios, con una cámara cómplice que hace un seguimiento del personaje principal por estrechos callejones donde el peligro podría estar en cada esquina.  Este thriller se sitúa en un pequeño poblado donde llega este asesino y mercenarios Jack con la misión incierta y enigmática de construir un arma especial y con silenciador. Sin pensarlo encuentra el amor en una una chica italiana que roba su corazón pero el deber es más importante. El fibroso y canoso Clooney, que se expone en pantalla, rara vez esboza alguna sonrisa. Es simplemente un rol contenido, un asesino despiadado cansado que se ve en lo que podría ser su último trabajo sobrepasado por los encantos lugar y trabando amistad con el cura del pueblo, el padre Benedetto y disfrutando de placeres mundanos junto a Clara (Violante Placido).  Pero al salir de las sombras donde siempre se ha movido, puede que Jack esté tentando muchos de sus enemigos lo quieren ver muerto. Corbijn deja correr su cámara en largas secuencias para que los espectadores más expertos disfruten de una manufactura expuesta en largos trechos donde Clooney se entrega para mostrar que lo suyo es más que una sonrisa seductora que los caracteriza en todos sus films. Es perfecta en técnica y creación de la atmósfera de inseguridad y  paranoia donde las escaleras y pasillos del poblado son un laberinto donde es muy difícil salir bien parado. Eso se palpa en todo momento. La cinta defraudará a quienes piensen que habra una lluvia de balas sin sentido como en el inicio de la cinta pero encantará a quienes se dejen seducir por una apuesta que le falto un poco para ser brillante.
publicado por David Lizana el 8 noviembre, 2010

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