La vida de Jimmy, Sean y Dave fue marcada en su infancia, cuando uno de ellos subió a un vehículo. Ahora son adultos, Jimmy tiene un pasado oscuro y regenta una tienda, Sean es policía y Dave es un tipo gris al que le gusta jugar al béisbol con su hijo. Cierto día Katie, la hija mayor de Jimmy, es hallada muerta.
Ya hacía tiempo que quería ver esta película, hace pocos días me lo recordé, y ayer mismo (19 de septiembre) la emitieron por televisión, así que no dudé en verla. Me fascinó de principio a fin.
Y es que, a pesar de que la historia y los temas que se tratan en ella son duros, o probablemente por eso mismo, Mystic River tiene esa cualidad hipnótica que no muchos filmes poseen. Por eso y por la magnífica dirección de Clint Eastwood, que ha firmado a mi juicio una obra superior a la posteriormente multioscarizada (y también estupenda película) Million Dollar Baby y a un reparto que no sólo está lleno de buenos nombres para cubrir hueco, sino que simplemente están geniales, destacando un intenso Sean Pean (que obtuvo el Oscar y el Globo de Oro al mejor actor por este trabajo), y unos contenidos Tim Robins (Oscar y Globo de Oro a mejor actor de reparto) y Marcia Gay Harden (La Niebla).
El guión está escrito por Brian Helgeland (que ha escrito el libreto de más de un buen film) basándose en el libro de mismo título de Dennis Lehane, del cual han adaptado otras de sus obras, como el celebrado debut en la dirección de Bean Affleck, Adiós, pequeña, adiós.
Ciertamente se podría escribir mucho sobre esta película, pero a mí no me quedan palabras, no quiero destripar más de la historia y, por qué negarlo, apenas sé de cine como para comentarla en condiciones. Baste decir que estamos ante uno de los mejores trabajos del director de El Intercambio, Sin perdón, Un mundo perfecto, Gran Torino y otras tantas grandes películas.
