No busquemos más de esta trama sin emoción, con un argumento sin más pretensiones que destacar la figura del despreciable protagonista

★★☆☆☆ Mediocre

Una película insulsa, falta de contenido real, apática en su desarrollo hasta el punto de resultar una trama muy lenta, con un guión y montaje que pecan de inconexos en la mayoría de las tomas. Estoy seguro de que no será una de las películas mejor recordadas.

 

 

La cinta se centra en la vida de un teniente venido a menos, un personaje encarnado por Nicolas Cage que va desluciendo su insípida vida al introducirse en el mundo de las drogas. La actuación de Nicolas en ciertos momentos provoca que el espectador llegue a compadecerse de un hombre repelente, desecho tanto moral como físicamente, pero llega a ser tan exagerada la indolente pose provocativa del actor que resulta poco creíble, surrealista y extasiada.

 

También nos encontraremos con un desconocidísimo Val Kilmer venido a menos, como compañero del Teniente protagonista. Seguramente lo más destacable en cuanto a los personajes bien podría ser el papel de Eva Mendes como compañera sentimental del Teniente que, por lo menos, mantiene un buen tono durante todo el film.

 

No busquemos más de esta trama sin emoción, con un argumento sin más pretensiones que destacar la figura del despreciable protagonista. Al menos, el director consigue en parte mostrarnos lo que se pretende: un desfigurado, maltrecho y patético oficial de policía. Pero la muestra es sólo eso, las escenas de una vida caída en la miseria, mezcladas con algunos toques sicodélicos protagonizados por un  curioso lagarto (que terminan por hacer más surrealista la historia).

Lo mejor: Una Eva Mendes que acaba salvando el tipo. Algunas escenas histriónicas de un Nicolas Cage, como siempre, con pronunciadísimos altibajos.
Lo peor: Las psicodélicas escenas del lagarto, que acaban por desquiciar al más tranquilo de los espectadores.
publicado por David Yagüe Cabezas el 3 noviembre, 2010

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