El autor de la notable “El Habitante Incierto” reincide en ciertos aspectos de su debut. Utilizando de nuevo el miedo de que alguien invada tu espacio privado, uno de los terrores principales de nuestra sociedad.

★★☆☆☆ Mediocre

Los ojos de julia

Los ojos de Julia son dos filmes en uno, una primera parte realmente interesante da paso al segundo acto totalmente horroroso. Cuando vi lo de los productores del Orfanato y la misma protagonista Belén Rueda. En principio esperaba otro filme de casas encantadas, por suerte el realizador Guillem Morales tiene sus propias reglas.

 

El autor de la notable “El Habitante Incierto” reincide en ciertos aspectos de su debut. Utilizando de nuevo el miedo de que alguien invada tu espacio privado, uno de los terrores principales de nuestra sociedad. Reutilizando su fórmula que tan buenos resultados le deparase en su alabado debut, decide condimentarla con toques de Htchcock, bastantes puntos en común con el género que nos cautivara desde Italia. El Giallo es presente en la sutileza de sus colores, las manos enguantadas, los rostros ocultos y las sombras amenazantes. Todo ello sin olvidarnos de títulos con ciegas en apuros. Terror ciego, sola en la oscuridad… Etc. Son variantes sobre un mismo tema, damiselas acosadas por el mal, indefensas en su ceguera. Múltiples referencias en un filme que evidentemente no peca de originalidad. En un principio la trama se presenta atractiva, el misterio es bien llevado, se agradece el trabajo voluntarioso de rueda y la elegancia de morales, la fotografía densa nos transmite ese comentado aire Giallesco. Desde luego se pasan por alto algunos tópicos. Una niña que no se sabe bien que pinta, un pasado infiel del marido, típico hombre mayor que ve los que otros no ven y advierte del peligro a la protagonista. Todo ello se perdona ante memorables secuencias, impresionante la del vestuario de las ciegas orquestada magistralmente, ofrece una verdadera lección de precisión quirúrgico en el manejo del ambiente enrarecido que se respira.

 

Incluso si nos ponemos trascendentales, el guión no sólo se preocupa del horror o intriga adyacente a su género, va más allá en un mensaje sobre seres desesperados que pasan de forma gris por la vida. Individuos que no tienen luz y pasan desapercibidos en el caminar del día a día.

 

Todo ello luce bien, lo malo es el segundo tercio. Cuando al fin descubrimos la cara del psicópata en cuestión. Entonces se empieza a mover la incoherencia, lo explicado anteriormente carece de lógica. Primero la horrible caracterización del actor que da vida al perturbado. No asusta ni a las monjas, el correcalles sin sentido. Nada se ensambla con lo relatado, es una sucesión de hechos sin ton ni son. Morales ya lleva su fotocopiadora demasiado lejos ofreciendo un clímax final igualito al silencio de los corderos. Está bien acoplarse a ciertos formulismos, total todo está ya inventado. Pero ya prácticamente calcar escenas de anteriores filmes es realmente desalentador. Por estos motivos expuestos creo que el filme en cuestión funciona en su mitad de metraje para terminar naufragando. Por lo tanto un aprobado por sus logros en sus primeros 50 minutos.

Lo mejor: Esos guiños al Giallo, la escena del vestuario de ciegas.
Lo peor: La parte final es nefasta.
publicado por Andrés Pons el 3 noviembre, 2010

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