La secuela del film de 1987 ahora se sitúa en plena crisis económica reciente donde las especulaciones y rumores hicieron tambalear la economía mundial.

★★★☆☆ Buena

La codicia es el afán excesivo de riquezas, sin necesidad de querer atesorarlas. No hay que hurgar mucho para darse cuenta que hace pocos días  la codicia invadió a los habitantes de mi país con un suculento premio de miles de millones para obtener dinero fácil con casi nulas probabilidades,  el gran dilema del mundo contemporáneo sigue siendo el afán por tener más. “El dinero nunca duerme”, “La codicia es buena”, son frases acuñadas por Gordon Gekko(Michael Douglas) tiburón de las finanzas en la cinta Wall Street en 1987, que ahora recrea veintitrés años después con un ejercicio cinematográfico muy bien manufacturado por parte del director Oliver Stone que esta vez fija su mirada en la banca, los especuladores y rumores que pueden desestabilizar todo el sistema económico como ocurrió en el 2008 donde incluso el Tesoro de EEUU debió ir en rescate de entidades financieras para evitar una crisis mayor aportando ochocientos mil millones de dólares.  Oliver Stone cuenta nuevamente con roles masculinos de personalidad fuerte que ya deslizo en otras de sus cintas como “Pelotón” con el rudo y poco ortodoxo Tom Berenger como Sargento Byrnes o en JFK con el persistente fiscal de distrito Jim Garrison que investigó la muerte de Kennedy o en Wall Street de los ochentas, Gordon Gekko. Este por ello que quiere seguir la vida de este fascinante personaje que ahora esta con su imagen bastante deslavada después de salir de la cárcel tras ocho años en el año 2001 donde todo cambio, incluida la tecnología pero la codicia de las grandes compañías y especuladores es aún peor. La mayor parte de la acción eso si tiene lugar siete años más tarde en el 2008, cuando Gekko ha recuperado una parte de la atención pública con un libro que tiene una visión dura y proféticamente crítico de la situación de los mercados. Tiene entre sus seguidores al ambicioso ejecutivo Jake Moore (Shia LaBeouf), que también es el novio de la hija de Gekko, Winnie (Carey Mulligan) que no quiere saber nada de su padre. Moore sufre el suicidio de su mentor debido a las grandes presiones por la inminente quiebra de su consorcio por culpa de un rumor pero ahora quiere vengarse de los especuladores que lo hicieron y entonces recurre a su futuro suegro Gekko para tratar de aprender a ser un “jugador” y destronar a su principal oponente Bretton James(Josh Brolin) , un inescrupuloso empresario.   El cambio sustancial de esta nueva versión reside que esta se centra en cuestiones un sentido radical de drama moral y lazos familiares, mientras que la primera parte están preocupados con la cuestión más primitiva de poder, el honor, la lealtad. La cinta de Stone es ágil gracias a su edición y a pesar que es un tema complejo es un entretenido thriller en la selva de cemento, donde cada jugador puede sacar un as bajo la manga. Tiene el poder de brindarnos un poco de incertidumbre en cada cuadro con altos y bajos tal como el mercado de valores mismo pero  te entrega algo sustancioso que esta relacionado con la realidad que a veces supera largamente la ficción. Los actores están bien, Douglas a pesar de su cáncer hace un esfuerzo encomiable con su impredecible personaje que debe ser uno de los mejores creados por Stone en su carrera.     
publicado por David Lizana el 22 octubre, 2010

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