El director español Rodrigo Cortés rueda en el espacio de una caja de madera una historia de suspense, tensión, emoción y mensaje irónico. Con las sorpresas justas, la trama mantiene caliente el interés y Ryan Raynolds hace una gran muestra de contor

★★★★☆ Muy Buena

El único momento en el que las personas están en igualdad de condiciones es cuando llegan a la tumba. ¿Pero qué pasa si sigues vivo? Un mechero y un móvil es todo lo que tiene Paul Conroy (el polifacético Ryan Raynolds) para averiguar cómo llegó allí y, lo más importante, cómo salir.


El director español Rodrigo Cortés logra rizar el rizo a la hora de reducir el espacio de rodaje. Películas como La Última Llamada (Joel Schumacher, 2003) buscan respiraciones cortas, claustrofobia y, como apunta el propio Cortés, “crear una experiencia física, que el espectador viva con sus músculos y sentidos”. Pero Buried (Enterrado) reduce a cero el nivel de oxígeno, capa las posibilidades de escape y evidencia aún más la estupidez de la posible ayuda al otro lado del infierno.


El film pone en duda la seguridad del ciudadano americano, siempre protegido y respaldado en todo el mundo por el país más poderoso de la tierra. Habla del pasado, las decisiones, la familia, la política, la burocracia y la sociedad contemporánea. Todo con un toque irónico que se pasea por un acantilado de desesperación.
Una pasada de película que dará que hablar, en la que Rodrigo Cortés marca su sitio en el cine internacional de suspense creando una experiencia única que no pierde intensidad en ningún momento.

Lo mejor: -El sufrimiento real de Ryan Raynolds (llegó a lesionarse durante el rodaje)rn-La elegancia de la cámara pese al corto espaciorn-Las sensaciones reales que provoca el film.
Lo peor: - La falta de grandes sorpresas, aunque no fuera intención del director.
publicado por Miguel Ruiz Manzano el 27 septiembre, 2010

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