Se ve con cariño y una sonrisa constante. Me gana como espectador. Ya era hora de que aquí se hiciera una peli sobre un creador como Vázquez. lo mejor de todo es volver a tener ganas de leer sus viñetas, tan geniales y divertidas como siempre.

★★★☆☆ Buena

El gran Vázquez

Fui uno de los niños que en los años setenta devoraba todos los tebeos, todavía no les llamábamos cómics,  que caían en nuestras manos y muchos de ellos, inevitablemente,  eran los protagonizados por los personajes de la editorial Bruguera. Junto a los superheroes de Marvel o DC, los tebeos de terror o las Hazañas Belicas, en esas páginas había un montón de seres con un humor netamente español que me hicieron dar mis primeros pasos como lector: Mortadelo y Filemón, Carpanta, 13 Rue del Percebe, Anacleto, el botones Sacarino, Doña Urraca, las hermanas Gilda, Rompetechos, la familia Trapisonda, la familia Cebolleta, Zipi y Zape, etc
Mortadelo y Filemon saltaron relativamente pronto al cine y a la televisión, su éxito traspasó fronteras.

Más tarde se han hecho películas sobre los dos detectives, así como series de imagen real y de animación de otros como el botones Sacarino o Zipi y Zape; pero lo que nadie se había atrevido a llevar a la pantalla es la vida de uno de los creadores de esos personajes. Tal vez porque las andanzas de un dibujante de tebeos no parece que puedan tener mucho interés. Al fin y al cabo se trata de una persona que se sienta unas cuantas horas a dibujar, a inventar historias, a dar vida a unos personajes que puedan correr aventuras que él jamás vivirá desde su mesa de trabajo.
Manuel Vázquez Gallego tuvo una vida con más fama que la de sus creaciones. Autor de un buen puñado de personajes: Anacleto, la abuelita Paz, la familia Trapisonda, la familia Churumbel, Angelito, las hermanas Gilda o  el inspector O’Jal; según cuentan los que le conocieron, su propia existencia de moroso, pendenciero y vividor, está llena de anécdotas, tantas que hasta se le ocurrió dibujarse como personaje y aparecer en sus viñetas con el alter ego del tío Vázquez. 

Óscar Aibar, el director de esta película, trabajó en el cómic Makoki, y allí conoció a Vázquez, por lo que fue alimentando la idea que ha germinado en este film. Reunió anécdotas, habló con la familia, recopiló lo que el propio Vázquez le había contado, y ahora acaba de estrenar su película. Por lo pronto, mi interés hacia un producto de éste tipo es superlativo. No puedo ser indiferente a una película sobre Vázquez, sobre Bruguera, sobre el genio que creó al surrealista Anacleto, el que pasó del cómic infantil al adulto con total desparpajo, el que se dibujó asimismo como un moroso y liante. En resumen,  uno de los mayores mitos entre los aficionados a las viñetas españolas.
Pero al entrar en el cine, todo eso se tiene que diluir para disfrutar de la película. Por lo pronto, Santiago Segura da el tipo. No es un actor de muchos recursos pero su pose chulesca, el cigarrito en la boca y lo que le rodea, me sirve para creérmelo de sobra. La ambientación me parece perfecta, los coches de la época, las calles, los rostros que parecen de la época, los bares, la oficina de Bruguera, el interior de los pisos; todo está cuidado y lleno de detalles. 

Es una gozada ir viendo que la historia circula sobre lo que a mí me interesa, ese Vázquez canalla que desde el primer momento muestra sus argucias para no pagar a los acreedores, para rebelarse contra los métodos de trabajo de Bruguera y malvivir  a su manera. Me parece que no se incide en los aspectos más sórdidos de su vida, que se busca el retrato amable de un tipo que por ejemplo tuvo once hijos de siete mujeres distintas e hizo del timo una forma de existencia; pero la peli desprende ternura y los gags se van sucediendo como leit motiv de la trama. 

Además, ofrece en momentos puntuales, apariciones digitales de los personajes de Vázquez que cobran vida y hablan con su creador. Momentos mágicos y muy bien metidos. También vemos a los otros dibujantes de Bruguera, con pinceladas y guiños para el aficionado. No quiero obviar que hay dos buenísimas interpretaciones de Alex Angulo y Enrique Villén, como jefes directos de Vázquez en Bruguera, siendo muchas veces víctimas directas de sus timos.

La película es entretenida, un producto digno, que se ve con cariño y una sonrisa constante. Me gana como espectador. Ya era hora de que aquí se hiciera una peli sobre un creador como Vázquez porque aunque lo que prime es contar sus timos y argucias,  también se cuentan cosas sobre su trabajo. Es evidente que el relato transcurre sin cargar las tintas en muchos aspectos de la mala vida de Vázquez y que es así como concesión a su comercialización para todo tipo de públicos. No importa demasiado porque  me convence como aficionado al tebeo de Bruguera y me alegro de que sus responsables se hayan atrevido a hacerla.  Lo mejor de todo es volver a tener ganas de leer las viñetas de Vázquez, tan geniales y divertidas como siempre.

publicado por Xalons el 26 septiembre, 2010

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.