Es más común de lo que aparenta el tema de la muerte repentina ocasionada por un accidente de tránsito sea motivo de que la familia prácticamente se desintegre debido a las fisuras que presenta el lío que se arma buscando respuestas. Es lo que ocurre con la familia de Bennet (Brosnan), que de un día para otro sufre la muerte de “el mejor”, su hijo mayor un ejemplo para muchos que destruye su vida en un desgraciado accidente justo en un día muy especial para él. Para sorpresa de todos aparece pronto por la casa una enamorada con la cual su hijo tuvo un fugaz romance desconocido por completo y más encima carga con un futuro hijo en su único encuentro amoroso. Grace (Susan Sarandon) esta desgarrada por el dolor, no coordina, estan solamente centradas sus esperanzas en saber que dijo su hijo en 17 minutos que vivió al hombre que conducía el camión que lo embistió fue el único que escucho pero esta inconsciente. En tanto el bueno de Bennet además de cargar con la muerte de su hijo con un dolor a cuestas tremendo, no le permite quebrarse porque debe ser el sostén de su atribulada esposa, además debe lidiar con un descarriado hijo menor que es drogadicto y la novia de su difunto hijo que quedo embarazada y desamparada por no tener a nadie más. Es mucho lo que carga a cuestas este personaje y es el centro de todo.
La disyuntiva familiar se acrecienta cuando el jefe de familia vea en la chica un honesto amor por su hijo y le tiende una mano entendiendo que lleva a su nieta en su vientre, tal vez el único consuelo que puede tener en medio del dolor. En la cinta que tiene algunos altibajos destaca Susan Sarandon como una madre destrozada que realmente transmite con eficacia el dolor y la desdicha. Brosnan también es destacado. La chica Carey Mulligan que tuvo un gran rol en “An Education”, esta eclipsada por los dos actores de más oficio pero cumple su cometido con su rostro de adolescente y asumir protagonismo cuando avanza su embarazo. Esta cinta de la debutante Shana Feste, a pesar de su relato pausado, se salva gracias a su simpleza y humanidad expuesta. Son temas universales que algún familiar o vecino le ha tocado vivir. Sin duda un film para ver en familia y no es para nada recomendable para aquellos consumidores de adrenalina. Gran secuencia en la limosina después del funeral, una familia silente que sufre mucho.
