‘Airbender: el último guerrero’ supone un giro radical en la filmografía de Shyamalan, pero ante todo es una entretenida película fantástica con grandes efectos especiales y una historia para toda la familia.

★★★☆☆ Buena

The last airbender

Katara (Nicola Peltz) y Sokka (Jackson Rathbone) están de caza cuando se topan con un misterioso niño y una extraña criatura, recogen al niño y lo llevan a su aldea, donde recobra fuerzas. Al poco llegan unos soldados de la Nación del Fuego comandados por el príncipe Zuko (Dev Patel), y que obligan al chaval a ir con ellos. Katara y Sokka van en su rescate, pues se trata ni más ni menos que del Avatar, aquel que controla los cuatro elementos. Con él harán un largo viaje para terminar su instrucción y restablecer el equilibrio de las Cuatro Naciones, que pone en riesgo el tiránico rey de la Nación del Fuego.

No entiendo por qué a todo el mundo le ha dado por vilipendiar las últimas películas de Shyamalan. Ya me pasó con El Incidente, a mí me encantó, me mantuvo en tensión de principio a fin, cuando a muchos críticos y gente en general les pareció floja, afirmaban que no pasaba nada, qué cómo va ser que la naturaleza se rebele de esa manera, que yo que sé más… Airbender: El Último Guerrero (The Last Airbender) viene precedida por unas críticas durísimas y un resultado de taquilla inicialmente satisfactorio pero a la larga mediocre en Norteamérica; y ahora que se ha estrenado en nuestro país, por lo que veo, una amplia mayoría también considera esta última película del director de origen indio como algo infumable. Y yo digo, vale, no es una obra maestra, no es el mejor trabajo del realizador de El sexto sentido, pero desde luego que no estamos ante una mala película.

Airbender supone un cambio sustancial en la filmografía de M. Night Shyamalan, puesto que en sus anteriores filmes la historia partía de una idea original, y todas (bueno, sus dos primeras cintas se trataban de dramas) eran thrillers fantásticos (al menos en apariencia -recordemos la genial El Bosque-) con apenas efectos especiales y acción, una ambientación contemporánea, y además iban dirigidas claramente a un público adulto. Sin embargo, aquí el público al que va dirigida es más joven (y a la vez más amplio, pues igual la puede ver un abuelete que un niño), y la historia, aunque el guión sea obra suya, se basa en la serie de animación de éxito Avatar: La Leyenda de Aang, del canal Nickelodeon; a ello se le suma que los efectos especiales son abundantes (en algunos planos ya hay más que en todos sus trabajos precedentes), aunque siempre al servicio de la historia y no al revés. Otro detalle es que sus films anteriores los rodó básicamente en Filadelfia, mientras que éste también tiene localizaciones en Vietnam, Nueva Zelanda y Groenlandia, por lo que se deduce que el presupuesto manejado es el de toda una superproducción (de hecho, ronda los 150 millones). A pesar de todo ello creo que el estilo de Shyamalan está ahí, y emerge con claridad en ciertos momentos a la superficie.

Uno de los puntos que más me han gustado de Airbender, es que el héroe no quiere ser tal, y que cuando al fin acepta su cometido, y con ello debe de renunciar a muchas cosas, no lo hace con una sonrisa de oreja a oreja como sería lo típico, sino que su rostro es más bien de resignación. Por cierto, el personaje central está interpretado por el debutante Noah Ringer, todo un as de las artes marciales a sus doce años. Y hablando de los personajes, si bien es cierto que hay algunos un tanto desdibujados (la princesa Yue es el mejor ejemplo), no es menos cierto que hay otros que son muy interesantes. Como el príncipe Zuko (interpretado por el protagonista de Slumdog Millionaire), el cual busca con desesperación la aprobación de su padre, de ahí que persiga al Avatar hasta el más recóndito lugar; o el tío de éste, Iroh (Shaun Toub), que sin duda es más temible de lo que aparenta; no obstante otro que no me atrajo especialmente fue Sokka (quizá lo explique el hecho de que Rathbone participe en las pelis de Crepúsculo), pero su hermana Katara, que tiene más protagonismo, sí que es más atractiva (como personaje, me refiero ¬¬).

Airbender: El Último Guerrero es una buena película fantástica y de aventuras, con grandes efectos especiales, algunas escenas de gran espectacularidad y belleza, personajes interesantes y un desarrollo que no sólo pone interés en mostrarnos buenas peleas, sino que también se preocupa por que conozcamos los personajes. Desde luego tiene sus carencias, pero no por ello dejo de querer que se complete la historia de Aang, el último Maestro del Viento, o sea, que se rueden las dos secuelas previstas.

Lo mejor: -El mundo donde se desarrolla, y el diseño de producción en general. -La banda sonora, de James Newton Howard, el compositor habitual de Shyamalan. -El final, deja con ganas de más. -Los efectos visuales. -El príncipe Zuko y su tío, los dos personajes que más me han atraído (eso sin desdeñar a Katara ni a Aang). -Me da la impresión que en el fondo, y como ocurre en las obras anteriores del realizador, hay más de lo que parece.
Lo peor: -En una escena en particular le falta capacidad de emocionar. -Unos pocos diálogos. -Que parece que ya nadie quiere a Shyamalan.
publicado por Raul Neovallense el 19 agosto, 2010

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