Así se hace una buena película de acción. Que aprendan.

★★★★★ Excelente

Hace pocos años, los viejos héroes de acción estaban de capa caída. Schwarzenegger como Gobernador, Jean Claude Van Damme intentando hacer una película seria que nadie vio y que sólo confirma que no le ha interesado nunca el cine, y otros actores haciendo pelis directas al videoclub. Entonces llegó Stallone y nos regaló el fin de sus dos sagas más míticas: Rocky y Rambo, dos personajes con un carisma aplastante, que serán recordados por los siglos de los siglos. Y lo hizo en sendas películas maravillosas, que han demostrados que con el paso de los años, Sly sigue siendo un referente en el cine de acción de Hollywood y del mundo entero. Y eso no admite discusión

 

Tras el arrollador éxito de la cuarta parte de Rambo, a pesar de su desgarradora y realista violencia, que empapa la pantalla en todo momento, Stallone se planteó un colosal nuevo proyecto, que es el que hoy nos ocupa: The Expendables, que se traduciría como Los Reemplazables, aunque en España se ha rebautizado como Los Mercenarios. En ella pretendía juntar a buena parte de las viejas glorias del cine de acción de los 80 y comienzos de los 90, y juntarlos en pantalla con otros tantos actores de moda en la acción de ahora. Y aunque hubo muchos actores que no pudieron incorporarse por diversos motivos, el elenco actores es increíble. Si Stallone ha conseguido unir en un mismo plano a Bruce Willis, a Schwarzenegger y a sí mismo, por algo será, y es que Sylvester es uno de los iconos más queridos, incluso por sus propios compañeros. Es el único actor de acción que también se ha encargado de dirigir y guionizar sus personajes, creando un estereotipo muy definido, que ha caminado siempre entre el bien y el mal, hasta convertirse en la leyenda que es ahora, tras unos años relegado al olvido de títulos menores (conviene descubrir sus geniales interpretaciones en D-tox, Driven o Shade, no obstante). Y aquí demuestra que sabe hacer cine de acción y que los tiene bien puestos.

La historia es sencilla, pero es que el filme no te pide más y el público tampoco. Y logra emocionarte y hacerte pasar un rato genial, con creces. Un grupo de mercenarios sin nombre son contratados para derrocar a un violento dictador sudamericano, el cual tiene un extrañoa acento que mejor no voy a desvelar. Aunque al principio son reacios a aceptar el trato, viajan hasta allí, aunque se encuentran inmersos en una trampa que descubrirán tarde. Pues como se ve, un argumento sencillo, de los de la acción de toda la vida, pero que derrocha buenos momentos, diversión, momentos memorables, diálogos graciosos y acción de la buena, rodada con gusto, no como la actual, recargada, poco creíble y con uno uso de la cámara obsceno. Stallone es un clásico y si tiene que mostar sangre, vísceras o cómo un tipo explota, no escatima en nada y lo enseña. Los niños, a la cama.

Esa es la esencia del cine de acción con el que crecimos, Stallone lo sabe y por eso nos lo da. En eso cumple como ninguno. Además, se detiene unos momentos en presentarnos a los personajes importantes, y aunque sólo sea con unas ligeras pinceladas, se agradece. La cosa promete secuelas. Las necesitamos. Por favor, Stallone, haznos este favor.

 Y que no os engañen luego con zarandajas. El pase de prensa al que yo fui estaba repleto, como nunca, y todos los asistentes aplaudían sin parar.

publicado por Mario Parra Barba el 5 agosto, 2010

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