El reflejo de lo más sórdido de una época, a través del viaje iniciático de un grupo de música formado por chicas

★★★☆☆ Buena

The Runaways surge en una época compuesta de muchas otras épocas, cuando todo lo que somos depende de lo que han sido otros en años anteriores, y por lo que se rescata todo (la moda, la música, y no se paran de hacer remakes). Y una de las mejores épocas en las que el cine se puede fijar es en aquella de los 60 y 70, cuando los jóvenes buscaban su lugar en el mundo, había mayor libertad y en las radios sonaban ritmos inconcebibles unos años antes, a raíz del éxito de grupos como Los Rolling Stones o The Beatles. Una etapa del despertar de una generación, como se suele denominar, en la que todo es nuevo y no existía la sensación de peligro que hay en la actualidad con respecto a las drogas o el sexo.

De ahí parte The Runaways, nombre del grupo creado por Joan Jett, famosa años después por su exitazo I Love Rock & Roll, junto a una banda de chicas que no sabían muy bien dónde se metían, en un mundo que está deseando devorarlas y explotarlas, sobre todo mediante su productor musical, que ve un filón en un grupo musical de jóvenes muchachas de buen ver de 15 años, cuyas letras hablan sobre sexo, drogas y otros temas depravados, con el fin de vender y motivar a su público masculino, que no ve la calidad musical tras la persona de Jett, compositora de las letras dela banda.

Asistimos en el filme a la vida que llevan estas chicas antes de meterse en el mundo de la música, principalmente nos metemos en la piel de Dakota Fanning, líder y voz principal de la banda, y de Kristen Stewart, compositora, outsider y guitarra principal. Ambas llevan unas vidas anodinas, pero hay algo en ellas que las hace especiales, y es su desilusión por lo que hay alrededor y las ganas de ver lo que hay más allá de las fronteras de su pueblo. La oportunidad les llega en forma de canción, un hit que pega fuerte y les hace girar por el país, ganando fans hasta en el Japón, mientras su productor y manager se enriquece a su costa.

Pero tantos conciertos y la temprana fama no repercuten muy bien en la líder de la banda, que es manipulada por el productor, se mete de lleno en las drogas y se convierte en icono sexual. Cuando se disponen a grabar su primer disco, Cherry Curie decide dejarlo todo por volver a casa con su familia, para vivir una vida que no le dará tantos éxitos como la banda musical.

La película no es redonda ni mucho menos, pero se deja ver y se pasa en un suspiro, ya que el grupo se monta pronto, hacen gira enseguida y la separación se produce en un plis plas, la historia de cientos de grupos y artistas de aquella entrañable época. La cinta se fija en la decadencia de unos años donde las drogas eran el pan de cada día, donde la industria musical estaba en su apogeo y todos los jovencitos querían tener su propio grupo de moda. Pero no todo es fama y diversión, como esta película nos muestra, sino que hay mucho aprovechado detrás y muchos sueños rotos.

El filme es muy disfrutable musicalmente, pero tampoco nos llegamos a encariñar con ningún personaje, una falta grave. Es una peli de consumo rápido, como la Histora de The Runaways. Por cierto, que la película se basa en un libro escrito por la cantante años después, y está co-producida por Joan Jett.

publicado por Mario Parra Barba el 3 agosto, 2010

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