Brillante, trepidante, bellísima, profunda. Imprescindible a los amantes del Sci Fi. Un oasis entre tanta mediocridad. Con escenas de acción que ponen la piel de gallina. Jamás se estrenó en España. Pura miel para paladares exquisitos.

★★★★★ Excelente

Extraordinaria película sobre un mundo futuro post-apocalíptico que ha logrado reorganizarse. Pero su nuevo modo de afrontar la existencia es eliminando mediante una droga química todos los sentimientos en el ser humano, puesto que son éstos los que conducen a los asesinatos pasionales, las venganzas, las guerras y todo cuanto sea contrario a la paz y el equilibrio. Comienza pareciendo más de lo mismo pero vale la pena seguir viéndola. Pronto empieza a palpitar algo distinto, originalidad a raudales y un talento desmesurado.

El actor Christian Bale tiene una carrera cinematográfica en que nos ha demostrado ser capaz de transformar su cuerpo con una facilidad pasmosa. Tan pronto se ha aparece escuálido, por ejemplo en El maquinista (incluso se rumoreó que estaba gravemente enfermo en la vida real) como luciendo una musculatura atlética perfecta. En este filme su condición de policía especial (una clase de policía denominado clérigo, inspirado en Matrix), experto en un arte marcial evolucionado basado en las matemáticas, obliga a que su físico sea otra vez una mole de músculos estilizados.

El drama personal comienza cuando este clérigo descubre poco a poco el poder de lo sentimientos. Las obras de arte están prohibidas. También los están actos tan inocentes como acariciar cualquier cosa, contemplar ensimismado un bello paisaje u oler un perfume. Recordando la novela 1984, hay una especie de Gran Hermano que lo escudriña todo, pero aquí el gran hermano lo son todos. Toda la sociedad está drogada y vigila que no haya nadie que deje de estarlo para cometer el delito de sentir. Y es que en ese mundo el hecho de tener un simple sentimiento se paga con una condena a muerte. Un megáfono recuerda ininterrumpidamente a los ciudadanos cuáles son las directrices a seguir: tomar la droga cada día en un edificio denominado Equilibrio para no tener ni un solo sentimiento. Así, el filme funciona un poco según la dinámica del género zombie o La invasión de los Ultracuerpos. Todo aquel que es distinto es señalado y asesinado por la jauría.

El clérigo debe empezar, pues, a ocultar que ha dejado de tomar la droga. Ahora, en su interior, está sintiendo dolor, tristeza, miedo, culpa, compasión y eso es un crimen por el que lo ejecutarían.

Esta obra posee momentos de una belleza exquisita y de gran dramatismo. Aunque algunos me crucificarán por decir esto, es a mi parecer muy superior a Matrix. Equilibrium te deja literalmente hechizado y tiene secuencias de acción que te ponen la piel de gallina. Es posible que nos encontremos ante un futuro clásico u obra de culto y, tal vez, junto a Blade Runner y 2001, es la mejor obra de ciencia ficción de todos los tiempos. Verdaderamente una obra maestra alucinante que te dejará sin aliento.

Tiene numerosos puntos de contacto con Minority Report, se Spielberg. No obstante, Equilibrium la supera en el sentido de que trasciende lo que es meramente el Sci-Fi y la acción pura y dura para adentrarse en un sinfín de preguntas sociológico-psicológicas. Se trata, en rigor, de una lúcida reflexión sobre la lucha de las minorías por una causa común y de la lucha contra nuestras barreras psicológicas. Por último, señalar que mezcla con maestría la acción trepidante con el contenido profundo y el sentimiento. Todo ello sin renunciar a la adecuada dosis de tensión que recorre todo el metraje. Mención aparte merece la invención de unas secuencias de peleas con un estilo jamás visto que es sencilla y llanamente una delicia.

Como ya nos tiene acostumbrados nuestra inteligente patria, España, esta obra nunca llegó a estrenarse en nuestros cines, y la persona que me la recomendó me dice que tampoco está en DVD doblada al español o siquiera con subtítulos. Por fortuna hay una versión en audio latino pululando por internet muy bien lograda. Y es que aquí, en nuestra inteligente patria, España, se prefiere estrenar Eclipse u otras delicatessen parecidas.

Me he planteado si calificarla de inmediato como obra maestra o esperar a mañana y preguntarme: ¿Realmente era tan buena como te pareció ayer? Pues no quiero esperar a mañana. Me abandono al calor del hoy y del momento y agradezco al director por habernos regalado esta preciosidad de película que, sin dudarlo, se merece el mayor puntaje de todos.

Obra imprescindible a los amantes del Sci-Fi o de cualquier otro género. Bellísima, inteligente, brillante. Un oasis entre tanta mediocridad.

 

publicado por Francesc Canals Naylor el 29 julio, 2010

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