Rotundo thriller hecho con pasión y sinceridad, bebiendo de los maestros del género Survival e innovando sobre ellos. Además, incluye una interesante reflexión moral sobre los valores de este mundo y el lavado de cerebro que nos afecta a todos.

★★★★★ Excelente

Como veo que el filme ya ha sido muy comentado por los colegas, y como veo que en la gran mayoría de casos se ha hecho honor a la verdad, solamente quería unirme al común elogio.

Dudo entre si calificarla como una muy buena película o sencillamente una auténtica obra maestra. Se incluye dentro del género del Survival. Es decir, el perteneciente a aquellas historias de huida desesperada del depredador obsesivo. Algunas joyas de este género son Apocalypto, Deliverance y, ¿por qué no? Carretera al infierno.

En este caso el giro final es tremendo y le otorga al filme un contenido moral nada irrisorio, habida cuenta de lo que cuesta incluir una dosis de moralina en un thriller de terror sin caer en la fantochada o lo infantil. En este caso, tomamos buena nota de la advertencia del director, quien hace una atroz reflexión sobre la escasez de valores morales que estamos dando a nuestros hijos. Y es que estamos inmersos en una modernidad cada vez más virtual en que muchos hacen vida social sin tener que salir de casa, simplemente conectándose a un chat, contando sus vidas o bien inventándose mentiras. Y, aún peor, tenemos los contenidos para adultos (o incluso para mentes retorcidas) que flotan en el éter de la red, al alcance de cualquier adolescente dispuesto a dejarse atropellar la mente y esclavizarse la voluntad.

Detrás de esta cortina de juegos, de márqueting inmoral, de consumismo compulsivo, existe la auténtica maldad del poder del dinero y de nuestra corrupta sociedad, organizada de tal modo que nos convierte en almas sin voluntad, en personas con el cerebro lavado sin más ansia que la de gastar, que la de desear más y más. Si este daño se causa en los adultos, qué heridas psicológicas no deja en los jóvenes, quienes desean experimentar una vida imposible, acaso la vida de sus héroes de videojuego, como en El rey de la montaña.

Los planos de cámara al estilo de Doom y de Counter Strike son brillantes. En El rey de la montaña vemos el mundo a través de los enviciados ojos de los dos chiquillos, con su emoción insana donde matar es un premio, con su falta de humanidad, sus tics: cambio de arma, recarga de munición, cuchillo, fusil, escopeta, su surtido de códigos de guerrilla y frases estereotipadas sacadas de la odisea del videojuego. Ello sí es un alarde de virtuosismo imaginativo, no como otras películas donde burdamente se traspasa el atrezzo del juego de PC en su conjunto a toda la película como quien hace una mera fotocopia, verbigracia Resident Evil.

Absolutamente recomendable película de tensión cuya moraleja te retrotrae a aquellas épocas, en la década de los 90, cuando los juegos de rol estaban tan mal vistos y parecía estar de moda el que los jóvenes fueran por ahí con una catana cortando las cabezas de quienes se pusieran por delante.

 

publicado por Francesc Canals Naylor el 24 julio, 2010

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