Filme hecho a medida del semental italiano, con todos los tópicos del género policiaco. Forzando momentos dramáticos, Stallone intenta recuperar esa estela de brillante actor que se perdió con el encasillamiento en el hombre músculo, es decir, Rambo.

★★☆☆☆ Mediocre

Stallone comenzó siendo un actor prometedor. Con Rocky parecía que el séptimo arte había dado con una estrella genial capaz de emocionarnos con una magnífica interpretación. Y no olvidemos que, aunque muchos se rían de Rocky, la realidad es que poca gente conoce que en 1976 esta obra fue nominada a 10 Premios Oscar, nada menos, de los cuales se llevó 3, entre ellos el de mejor película.

Sin embargo, con Rambo, el actor terminaba de cuadricularse y comenzaba a encasillarse en el papel de mole de músculos al estilo de Dolf Lundgren. Y bien se sabe que cuando un actor opta por esa vía, la condena suele durar años, si no toda la vida. Con sucesivos títulos posteriores, tales como Cobra, la caricatura del semental italiano iba afianzándose, por mucho que años después el propio actor intentara recuperarse a sí mismo como brillante intérprete con dramas al estilo de Yo, el halcón o Encerrado. Sin duda, el máximo hito de Stallone (amén de Rocky) fue Evasión o victoria. Pero bodrios como Juez Dredd no ayudaban a que el hombre terminara de zafarse de darnos la sensación a todos de estar viendo una caricatura más que a un actor con todas las de la ley.

D-Tox. Ojo asesino pertenece a esa clase de filmes en los que Stallone sigue lidiando por recuperar a ese joven oscarizado salido del mundo del boxeo que nunca más levantó cabeza. Y es que los grilletes que se puso con Rambo, unidos a su vigorexia, hacen que el talento de Stallone (que sin duda lo tiene, y mucho) quede una y otra vez derrotado o en un segundo plano.

A pesar de lo dicho, D-Tox puede verse con agrado. Es un filme hecho a la medida del actor, con todos los tópicos propios del género: agente de policía deprimido al que, por si no tuviera bastante, le asesinan a la esposa. Problemas con el alcohol, ingreso en un centro de desintoxicación con compañeros que le cogen manía, etc.

Ya para acabar sólo quiero añadir que lo mejorcito que ha hecho Stallone en los últimos tiempos ha sido Rocky Balboa, una secuela muy tardía, un drama pugilístico crepuscular que quizá no será todo un clásico como Toro Salvaje pero que es una digna despedida del cuadrilátero del que fue el ídolo de muchos de nosotros en la década de los 80. Me alegro mucho por este simpático hombretón.

 

publicado por Francesc Canals Naylor el 19 julio, 2010

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