“Toy Story 3” es pura magia que emociona y entretiene de sobra con esta historia secreta de los juguetes que se convierte en uno de los mejores estrenos de este año.

★★★★☆ Muy Buena

Todo un clásico de la animación que nació de Pixar a mediados de los noventas se consolida en esta nueva entrega que rompe todos los moldes acerca que las segundas o terceras partes nunca son buenas. Esta nueva cinta revitaliza la saga cumpliendo ampliamente sus dos objetivos propuestos. Por un lado, para los niños les otorga un sentido de respeto hacia los juguetes que adquieren con esfuerzo sus padres,  reforzando los lazos de amistad y tolerancia,  y por otro, rescata en los adultos a ese niño extraviado en una adultez a veces somnolienta y voraz que no permite disfrutar de las pequeñas o simples cosas que alguna vez amamos.  Ello lo denota una sala de cine equilibrada entre niños y adultos, indicando que después de 15 años de la primera entrega, Toy Story  se colocó en colectivo gracias a la irrupción del DVD en la década pasada y ahora viene a cerrar un ciclo con esta franquicia con mucho éxito,  la cual es sin duda es una de las mejores películas del presente año.  Pixar lo esta haciendo de nuevo, una película por año basta para sorprender, “Ratatoille”, “Cars”, “Wall-e” o “Buscando a Nemo”,  y el año pasado “UP” ganando el Oscar, son prueba de ello. No son películas dedicadas únicamente al nicho infantil, encantan a todo el mundo, con historias universales de buena estructura narrativa y visual que garantizan entretención familiar que han hecho que esta compañía haya recaudado desde su nacimiento más de  cinco mil   millones de dólares con sus films.  En esta nueva aventura Woody, el vaquero; el galáctico Buzz y sus amigos, deben enfrentar la más grande de las incertidumbres, su dueño creció y se va a la universidad, ¿se irán al ático?, ¿a la basura? o ¿serán donados?. Bajo esa disyuntiva se desata la más loca carrera por sobrevivir pero debido a una confusión llegan a una guardería infantil con inquietos niños y donde hay un grupo de juguetes dominantes que oprimen a los otros. Estos entrañables personajes son como hijos adoptivos temen perder su empleo de llevar alegría a los niños y ser devueltos. Por ritmo se asemeja es una verdadera  montaña rusa de  emociones, con mucho humor que no decae en ningún momento y con mucha empatía para amplio espectro de público que adora este tipo de cintas. En ello tiene mucho que ver el contar con el guionista Michael Arndt (que ganó un Oscar por el guión Pequeña Miss Sunshine), que seguramente tuvo que repensar viejos juguetes y la búsqueda de insospechados rasgos humanos identificatorios para el espectador. Este niño Andy, que se retrata en las tres cintas, nunca se le ve utilizando videojuegos o pasa pegado a la TV.  Su templo es solamente su imaginación y el complemento con sus juguetes donde arma épicas batallas en su mente cargadas de un simbolismo y mensaje hacia los padres para que se inclinen hacia volver a las raíces creativas para sus niños.  Al menos en lo particular debo reconocer que por más de una hora estuve lleno de evocaciones de la simplicidad de antaño, crear y ser cobijado por tu familia cuando pequeño, y ante eso la magia de la cinta cumple de sobra.    
publicado por David Lizana el 24 junio, 2010

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