Un Robin Hood raquítico que no deja huella, lo mejor del filme lo encontramos en el personaje de Lady Marion Loxley, la oscarizada Cate Blanchett resulta fascinante, es imposible no acabar enamorado de su bella interpretación. Ridley Scott hace un correcto trabajo, chirría demasiado la batalla final, parece que hemos avanzado en el tiempo hasta el desembarco de Normandía en plena segunda guerra mundial. Tampoco me convence el papel que juega Lady Marion y unos chiquillos del tres al cuarto en dicha batalla, la supuesta batalla epopéyica para salvar del infierno a un país queda convertida en nada, un desenlace atropellado puesto en una trama que hace mucho que perdió el buen sendero.
Robin Hood es un prólogo de dos horas y media sobre el héroe de Notthingham, cuando vemos al arquero infalible que todos conocemos nos encontramos con los títulos de crédito. Todo parece indicar que habrá secuela en la que esperemos aparezca el personaje de leyenda que todos conocemos, aquel que reparte la riqueza con los más desfavorecidos y lucha contra la opresión del tirano, por el momento, tenemos una obra a la par divertida como olvidadiza.
Lo mejor: Cate Blanchett.
Lo peor: Se vuelve demasiado previsible.
