Cine de autor recomendado a gente extrema, gente que ha llorado, reído y sufrido mucho en la vida. Ejercicio purificador que te propone destruir todo lo que conoces durante 112 minutos, para rozar con los dedos una catarsis mística. Te emocianará.

★★★★★ Excelente

Si eres o te consideras un verdadero freak debes ver esta película. Su argumento bien pudiera haber acicateado las mentes tórridas de algunos chiflados de la historia, como la de Josef Fritzl, el llamado Monstruo de Amstetten.

El argumento es simple: todo lo que Bubby sabe de la vida es lo que ha aprendido encerrado en un sótano. Su madre, único ser humano al que ha visto en sus 35 años de existencia, le ha hecho creer que afuera flota un virus mortal en el aire. Aquélla, obesa y agresiva, usa a su hijo como un simple muñeco para satisfacer sus necesidades sexuales. Bubby tiene dos juguetes, un gato y las numerosas cucarachas que corretean por el pringoso suelo. Cierto día vuelve a casa el padre de familia, tras 35 años sin aparecer. El regreso de este hombre, igual de pérfido que la madre, supondrá un antes y un después en la vida de Bubby…

La irreverencia de la película es abrumadora, el vocabulario empleado, que incluye toda clase de blasfemias, supuso un escándalo en la sociedad de la época (y aún hoy escuece lo mismo a los estratos puritanos). Nick Hope borda un papel extraordinario que ha pasado a ser un icono en el mundo freak. Próximo al más irreverente Jack Nicholson de Alguien voló sobre el nido del cuco pero mil veces más desquiciado. Su sola mirada inunda la pantalla, con unos ojos azules más animales que humanos pero, a la par, dueños de una insólita telepatía que hipnotiza hasta al espectador más distraído.

Desde luego no es una cinta apta para todos los públicos, pues puede herir susceptibilidades algo conservadoras, o te pueden echar a puñetazos de tu casa si te pillan viéndola. Yo conocí esta cinta con apenas 18 años, a las tantas de la madrugada, y me quedé alucinado. Hoy, tras revisitarla me he sentido igualmente fascinado por el trabajo de la dupla director-actor, que ofrecen una visión de la sociedad desde la óptica de un trastornado lúcido, o de un adulto con la mente rasa pero con unas capacidades de aprehensión próximas a las de un genio. De hecho, pienso que este filme propone ese acertijo: ¿qué sucedería si encerráramos a un genio entre cuatro paredes, toda su vida? Tal vez sea un biopic del propio Rolf de Hees, genio con las alas cortadas.

Por desgracia, durante los primeros veinte minutos hay algunas escenas de maltrato animal que impiden disfrutar del filme todo lo que se merece.

Cine de autor recomendado a gente extrema, gente que ha llorado, reído y sufrido mucho en la vida. Ejercicio purificador que te propone destruir todo lo que conoces durante 112 minutos, para rozar con los dedos una catarsis mística inundada en lágrimas.

 

Lo mejor: Nick Hope
Lo peor: Escenas del gato.
publicado por Francesc Canals Naylor el 5 mayo, 2010

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