Lo peor es que llega un punto en que el filme persigue sus propios tópicos del género, uno a uno, como escalones obligados: las sierras, la persecución del sádico a la chica bañada en sangre, los chillidos, la sala frigorífica llena de cadáveres…

★★☆☆☆ Mediocre

Frontieres

No entiendo por qué se la compara con Hostel. Que en una película al director le dé por hacer torturas, no le otroga el privilegio de subirse al carro de cintas de gran valor como La matanza de Texas, o la susodicha de Eli Roth.

Tampoco entiendo que la incluyan en el mismo paquete que À l’intérieur (2007) o Martyrs (2008), siendo ambas obras de poderosa calidad. Frontières lo vería más bien como un ejercicio de escuela, una obra que serviría para aprobar una asignatura de creación cinematográfica, pero no algo hecho y derecho que pueda llevarse a las pantallas de cine. 

En rigor, es un remake descarado de La matanza de Texas (Tobe Hooper), pero sin conciencia de serlo ni la más mínima intención de admitir el plagio, por parte de su director Gens. Principia queriendo ser algo distinto, con la escena de la huida de un atraco filmada torpemente (no se ve nada). Pero después el metraje nos conduce hasta la casa de los antropófagos, hasta esa imitación del clásico de Hooper, con la consabida familia de sádicos caníbales y la pandilla de jóvenes que van sucumbiendo (muy tontos) uno a uno bajo distintas muertes que incluyen sierras y ganchos porcinos. (Véase también Borderland)

El caso es que estos 15 minutos del principio se quedan en nada y después nos damos cuenta de que no venían a cuento de nada. ¿Qué importa que los jóvenes sean ladrones? ¿Aporta algo substancial al filme? No, ese dato se pierde en la nulidad, no modificando ni matizando a los personajes ni al argumento en lo más mínimo. Es simplemente el primer desliz de los muchos que engloba esta obra.

Hay un personaje, el de la chica que espera eternamente a que sus padres la vayan a buscar, que a veces es un poco deforme o jorobada y otras veces no.

Cuando la protagonista, horrorizada tras ver cómo torturan a su novio cortándole los pies, es seleccionada por los malos para ser salvada y casarase con uno de ellos, ella parece olvidar todas las torturas y pasa súbitamente de un estado de shock absoluto a otro de fría y serena animadversión. Y empieza a lanzar miradas y frases dignas de Tomb Raider (¡qué inverosímil tendencia a convertir, en esta clase de películas, a las escuálidas actrices en heroínas de la guisa de Kill Bill!)

Minutos más tarde, estando la familia sádica al completo en la habitación (armados hasta los dientes), la protagonista logra escapar como si nada, pertrechada de un pequeño cuchillo. Y, para más surrealismo, en su huida se encuentra todas las puertas abiertas de par en par. Y así hasta la saciedad de errores que rompen la verosimilitud. Lo peor es que llega un punto en que el filme persigue sus propios tópicos del género, uno a uno, como escalones obligados: las sierras, la persecución del sádico a la chica bañada en sangre, los chillidos, la sala frigorífica llena de cadáveres colgando, de pronto uno de éstos abre los ojos en blanco, el coche que no tiene las llaves puestas, el susto final, la pelea postrera mano a mano a ver quién dispara a quién, etc.

Recomendable a quien no haya visto ninguna película del género masacre sádico/gore y todo le venga de nuevo, siempre y cuando sea poco exigente con un guión que falla por todas partes.

publicado por Francesc Canals Naylor el 3 mayo, 2010

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