Historia de segundas oportunidades.

★★☆☆☆ Mediocre

Nunca es tarde para enamorarse

Historia de segundas oportunidades. Harvey Shine (Dustin Hoffman) viaja desde Estados Unidos a Londres para asistir a la boda de su única hija. En la ceremonia se siente como un invitado de piedra ya que está separado de su mujer y ella se ha ganado el cariño de su hija con su nueva pareja. Harvey es el invitado que sobra y lo tiene tan claro que intenta mantenerse al margen.

La última oportunidad de Harvey, título original y no la tontería de título con el que se le ha bautizado en español, no es otra que reciclarse como padre, como trabajador y también como enamorado. La tercera parte de esa frase viene porque conoce a una inglesa (Emma Thompson) que sigue soltera y cada vez más convencida de que "se le ha pasado el arroz". Los dos veteranos interpretes ofrecen una bonita historia que aunque es bastante del gusto norteamericano, con bodas, discursos y familias rotas; mantiene el tono sin caer en las típicas ñoñerías de las comedias románticas. Esa es su mayor virtud, estar hecha con inteligencia y sin buscar impactar al espectador. Una pena que entre la pareja no se vea un poquito (¡solamente un poquito!) de pasión, porque más bien parece que se juntan por hacerlo y no se aprecia que se deseen lo más mínimo. En toda la película se dan un casto beso y con eso nos quedaremos convencidos de que se aman. ¡Serán cosas de la edad!
publicado por Xalons el 27 abril, 2010

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