Nuevos horizontes, nuevos problemas. La tecnología y sus dilemas éticos expuestos en este destacado film independiente de ciencia ficción.

★★★☆☆ Buena

 Al mencionar al californiano  Sam Rockwell lo primero que me viene a la mente es su cara de loco en “The green mile”, allí encarnaba a un exasperante preso que solo creía en la maldad como fundamento de vida y le hacia la vida imposible a Tom Haks encargado de la prisión. Desde ese entonces mucha agua ha corrido bajo el puente y ya lo tenemos en un protagónico, y no en cualquiera, uno con implicancias emocionales fuertes donde tuvo que poner todo lo mejor para encarnar a Sam un  astronauta contratado por empresas que buscaron nuevas formas energética como helio 3 que se encuentra en grandes cantidades en la superficie lunar. Sam Bell pronto cumple un contrato de tres años con Industrias Lunar principal fuente de energía de la Tierra ya agotada y explotada hasta no dar más, el Helio-3. Allí esta solo y su único contacto es con la tierra son solo grabaciones de su familia y televisión. Se suma la compañía de un robot llamado Gerty sospechosamente parecido a Hal de “2001 odisea en el espacio”, es el primer guiño a una obra maestra del género.  Lo grato del film son las sorpresas de su guión, que obviamente no voy a revelar mayormente. Cuando tratas de adivinar lo que viene estas perdido, te sorprende y no cae en los típicos clichés de la locura desbordada por la soledad o el ataque de la tecnología contra el hombre como en 2001.   A Sam le va bien, el regreso a la tierra se apresta en poco días pero un accidente lunar deja a Frank y descubre que tiene un clon, ¿como lego alli?,  y saber si realmente el no es uno también son los asuntos que se descubren bien avanzada la cinta. Llena de intriga en ese enorme espacio que genera la soledad y lejania planetaria. Los efectos visuales están acordes al género, obviamente no son los de Avatar pero cuadran con la propuesta que esta centrada mas bien en la atmósfera enrarecida y claustrofóbica que propone el debutante Duncan Jones, un gran comienzo.En si el film es una abierta meditación acerca de la soledad y debilitamiento de la realidad, acentuado por estar en el lado oscuro de la luna, las grandes corporaciones, el manejo ético de la tecnología y los la poca conciencia ecológica que tiene el hombre de si mismo y su entorno.  Vale la pena adentrarse a esta maravilla de la ciencia ficción realizada con menor presuspuesto pero si con mucho ingenio. 
publicado por David Lizana el 7 abril, 2010

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