Si un explorador se pierde en un bosque, no se muere de hambre, ni de sed ni porque le ataquen los lobos; se muere de vergüenza. Si unos padres no son capaces de educar a un niño en adopción también sienten una terrible vergüenza.

★★★☆☆ Buena

La vergüenza

Si un explorador se pierde en un bosque, no se muere de hambre, ni de sed ni porque le ataquen los lobos; se muere de vergüenza. De la vergüenza de ser un explorador y haberse perdido en un bosque… Esa frase sale más o menos literal de boca de uno de los personajes de esta película de David Planell, para explicar el sentimiento de vergüenza que tienen unos padres adoptivos cuando están a punto de decidir la devolución de un niño que tienen en acogida.

Ganadora del Festival de Malaga y nominada al Goya en el apartado de dirección novel, muestra el grado de inmadurez de una pareja ante una situación personal que no son capaces de sacar adelante. El niño que tienen en acogida es problemático y ellos no se sienten con fuerzas para hacerse con él.

Narrada en el tiempo de un único día y con una cierta teatralidad, me costó meterme en la parte inicial de la historia, pero luego y sobre todo a raíz de la aparición del personaje de la asistenta social, entré en la trama así como en los registros de los actores, destacando cómo siempre el buen hacer de Alberto San Juan en un papel con lágrimas pero también con su inconfundible bis cómica.
publicado por Xalons el 17 febrero, 2010

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