Extraña retrospectiva judía de los Coen con una envidiable y a veces exasperante cotidianidad y humor negro característico de su filmografía. Recomendación es tener cerca un diccionario con términos más comunes del judaísmo.

★★★☆☆ Buena

Esta cinta quedo entre las 10 mejores en la carrera a los Oscar pero esta nominación creo que es más por mérito de la carrera de sus realizadores que son prenda de garantía de poner por mas recursos que cuenten de una interesante mirada, esta vez en lo sesentas y el mundo judío.

 

El humor negro se cierne sobre sus personajes y la desgracia permanente siguen desde Nicolas Cage en “Raising Arizona”, un tipo que no quiere seguir robando para casarse con sus novia policía,  o Tomy Lee Jones que esta desencantado con los nuevos tiempos pero debe seguirle una pista a un maldito asesinoen "No country for old Men".

 

Son muchos personajes desganados con su vida que aceptan sin hacer mucho para cambiarla. Este profesor universitario de física, resume todas las virtudes de la paciencia  y mala fortuna a alguien que solo hace el bien, acaso los Coen insinúan que la gente que camina por la rectitud no siempre triunfará?, puede ser, conozco varios casos. Corre 1967 y Larry Gopnik, acaba de recibir una poco grata noticia de sus señora que se quiere divorciar porque anda en amoríos con el mejor amigo de la familia, todos judíos.

Como si ello no bastara, carga con vivir con su hermano adicto a los juegos en su propia casa. Sus dos hijos lo ignoran en todo momento, nadie le brinda consuelo. En la universidad una serie de cartas anónimas amenazan su trabajo y un alumno oriental trata de sobornarlo para que aumente sus notas. Nada parece enderezar y recurre a la ayuda casi divina bajo la asesoría de tres rabinos diferentes que podrían ayudarle a ser un Mensch – un hombre serio o justo.

 

Larry (Michael Stuhlbarg) tiene que sufrir estas pruebas que son implacables suficiente para que generan comicidad por momentos, es el sello de los Ceoen que hacen sufrir en pantalla a este personaje  que no le hace el mal a nadie pero el destino o las intervenciones de Dios para sus escogidos lo tienen complicado.

 

Para rescatar el curioso prologo, que hace pensar que te equivocaste de película, situada en una shtetl polaca establece un marco en el que disputa enérgica y discernimiento de la intención divina.

 

Algunos rasgos de irracionalidad  e improbabilidad  que no te conectan mucho por momentos con el personaje central  a pesar de lo sensibles temas. Un cine hecho sin mucha alma a propósito  por las habilidades los Coen que son muy solventes con los ángulos de las cámaras, la dotan de una banda sonora que acompaña a la época y una exquisita edición y actuaciones que la hacen en un conjunto mas que aceptable aunque no del gusto de todos por supuesto, ya que los cinestas poseen mejores trabajo que este con holgura.

Por supuesto Carter Burwell(Fargo- Barton Fink) vuelve  a estar  a cargo de la banda sonora.

publicado por David Lizana el 6 febrero, 2010

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