Esta peliculilla de Dave Meyers no es que sea mala, pero no es nada del otro mundo. Es más, resulta tremendamente vulgar de principio a fin dado que es un clon al cien por cien de la obra original de Robert Harmon. A pesar de que se cambien un par de elementos, el esquema es el mismo de siempre y hay escenas copiadas tal cual, de forma que tensión, como tal, vamos a encontrar muy poquita, y el film sólo funciona gracias al sobresalto. Si contemplamos esta versión de 2007 comparándola con la película de los 80, sale perdiendo precisamente porque la historia nos la sabemos, aunque si nos dejamos llevar podemos disfrutar medianamente de ella porque, no obstante, es un thriller de carretera bastante entretenido y sangriento.
Las interpretaciones no son tampoco nada del otro jueves, pero Sean Bean se mete bien en la piel de John Ryder y, aunque no termine por resultar tan escalofriante como fuera en su día Rutger Hauer, es capaz de asustar un poco. Los jóvenes descarriados que se ven sometidos a la persecución implacable del asesino, Sophia Bush y Zachary Knighton, están en la línea de las obras actuales, es decir, guapos y sosainas.
Personalmente, opino que la idea original se merecía un guión con más ideas nuevas, y no este pastiche que se limita a reordenar los elementos con los que se movía la original Carretera al infierno. Al menos, esta vez sí, esta revisión no ha supuesto suavizar la historia para adaptarla a los jovenzuelos que hoy día acuden a los multicines sin ningún tipo de criterio ni saber. Y, desde luego, mal rodada no está, pues las abundantes escenas de acción resultan trepidantes y tienen un ritmo endiablado. Tampoco vienen mal ni la cuidada fotografía ni la competente banda sonora, normalita pero lo suficientemente buena como para aumentar la tensión. Y a destacar una clara referencia a Hitchcock en un juego cinéfilo bastante agradable.
Un 5, apoyado en su condición de eficaz cinta de acción y terror que se consume con la misma facilidad que se olvida.
Lo mejor: Que es uno de los mejores thrillers de terror de los 80. Obra maestra.
Lo peor: Absolutamente nada.
