Jason Reitman (Gracias por fumar, Juno) nos vuelve a demostrar su capacidad para hacer películas magnéticas, se mueve en el género de la comedia pero el transfondo resulta dramático, y esta mezcolanza agridulce resulta veraz y certera, pues la vida misma es una combinación de ambas. Ryan Bingham se verá obligado por su jefe a ejercer de instructor de una joven (Anna Kendrick) con ambición. Este molesto obstáculo se unirá al cambio que se ha producido en la vida de Ryan, pues ha conocido a una mujer (Vera Farmiga) que le está haciendo romper su propio código, el “amor” no es una palabra que aparezca en su diccionario, sus principios se tambalean en plácidas noches dentro de lujosas habitaciones de hotel. La historia gira en torno a esta “peculiar pareja”, también aparece la típica boda de un familiar, pero no tenemos frente a nuestras narices la historia rosa, predecible y sosa. En este sentido me recuerda a 500 días juntos, aparecen enfoques originales que otorgan un halo de aire puro a la comedia norteamericana, tan falta de iniciativas.
Si tenemos entre manos un buen guión y un George Clooney en estado de gracia, el resultado no puede ser malo. Up in the air consigue mantener la tensión a través de hechos cotidianos que cobran mayor significado, y aquí se encuentra la astucia de Reitman, nos transmite una historia sin altibajos a través de un guión interesante. Me divirtió esta comedia dramática, pero eché en falta un final que estuviera a la altura. El desenlace, al igual que las tortuosas esperas en los aeropuertos, resultó esperable y, a todas luces, decepcionante.
Lo mejor: El reparto, mención especial a George Clooney.
Lo peor: Un final que no está a la altura del resto.
