Solomon Kane es un guerrero y capitán de un navío que arrasa todo aquello que se cruza en su camino, su ambición no conoce fin hasta que cierto suceso le hace plantearse todo el sufrimiento que ha causado. Para redimirse decide dejar de ser un hombre que vive para la guerra y convertirse en una persona de paz, no sesgar ninguna vida humana más y vivir recluido en un monasterio. Pero no se puede tener un pasado como el suyo y esperar que todo se arregle con el tiempo, por lo que al final tendrá que salir de su autoreclusión en busca de la auténtica redención.
Basado en el personaje creado por Robert E. Howard, conocido por todos por ser el padre del bárbaro cimmerio Conan (y de Kull el conquistador), Solomon Kane es una producción europea (participan productores de Reino Unido, Francia y República Checa) de abultado presupuesto y buenos resultados. Dirige con garbo el británico Michael J. Basset, quien dirigió el film de horror Deathwatch.
El argumento de Solomon Kane no destaca por su originalidad, pero tiene todos los elementos necesarios como para enganchar al espectador: un antihéroe carismático (que en muchos momentos nos recuerda al Hugh Jackman de Van Helsing), unos siniestros enemigos y unas buenas personas por quién luchar (o más bien una damisela a quien rescatar). Y a todo ello le añadimos una magnífica fotografía, un diseño de producción y dirección artística muy notables (con ese toque clásico en la ambientación y el vestuario que tanto me gusta a mí al menos), y unos buenos actores y ya hemos conseguido un producto que probablemente en unos años sea casi tan querido como lo es hoy Conan el bárbaro.
El intérprete elegido para encarnar al personaje principal es James Purefoy que conocerá muy bien todo aquel que viera la serie Roma, pues hacía de Marco Antonio; más conocido (para mí al menos) es Pete Postlethwaite, que tiene un papel secundario y que ha trabajado a las ordenes de Spielberg en El Mundo Perdido e hizo de monje poeta en Dragonheart (que una de las pocas películas buenas de Rob Cohen); de hija de éste hace Rachel Hurd-Wood (El perfume); y en un pequeño papel que no le da mucho tiempo a lucirse tenemos al gran Max Von Sydow (Mientras nieva entre los cedros), toda una leyenda viva y activa del cine a sus 80 años.
Solomon Kane es pues un film de espada y brujería, una película oscura, con muchas dosis de aventura y acción, y con un antihéroe como protagonista con el suficiente carisma como para querer ver más desventuras del mismo.
