Michelle Pfeiffer le calza bien el rol de una cortesana en plena Belle Epoque en la nueva cinta del inglés Stephen Frears(Amistades Peligrosas) que se une nuevamente al talentoso guionista Christopher Hampton .

★★★☆☆ Buena

Hay que aprovechar el estreno de esta cinta para rendirle tributo a la bella Michelle Pfeiffer, la inolvidable amante de Tony Montana en “Scarface” de Brian de Palma o la sensual y potente cantante de losLos fabulosos Baker boys” Susie Diamond o La mismísima Marie de Tourvel, que sedujo al despiadado conde interpretado por John Malcovich en “Amistades peligrosas” de Stephen Frears, que precisamente dirige nuevamente en este drama ambientado en plena “Belle Epoque” antes de las guerra. La diferencia en el rol de Michelle Pfeiffer es radical, aunque ambas de mujeres bellas y ambientada en Francia en sectores acomodados, es el tono ahora es como fina cortesana preferida por la alta sociedad pero con bastante conciencia de si misma y sus congéneres. En la sociedad de la antigua Grecia, las heteras  o cortesanas eran mujeres independientes algunas de gran influencia.  Precisamente la cinta cuenta esta historia, la de la separación de Chéri y su amante Lea, una cortesana mayor que el pero muy respetada por su belleza y simpatía.  Los dos creen que su relación es casual, pero  hasta que la madre (Kathy Bates) del jóven Chéri arregla un matrimonio por conveniencia todo cambia radicalmente. Ella lo deja ir sin problemas, pero al poco tiempo ambos se dan cuenta que están enamorados. Pasan nueve meses un miserable de separación. 

El juego del amor puede ser bastante cruel, ambos mueven piezas como el ajedrez para estar con su ser amado y por momentos todo parece imposible. Lea se enfrenta ahora a su cama vacía, y el jóven a una relación de matrimonio que le resulta insoportable. Hasta ahí la cinta se divide y se las arregla para que en algún momento sorprenda sobre todo con la potente presencia de la famosa cortesana que mueve sus piezas para que todo encaje, y sin apuros vuelva su amor a sus brazos.  El film esta basado la novela de la autora Colette de 1920 "Cheri", Frears, que se une tal como en "Amistades Peligrosas" al guionista Christopher Hampton y el  director de fotografía Darius Khondji para demostrar que son un grupo de artesanos experimentados que entiende de películas de época como ningún otro,  en el ambiente de la Belle Époque, con sus ropas suntuosas, preciosos hogares y extensos jardines donde se desarrolla la trama que están bien registrados y se sientes como parte de esta historia que se soporta sobre todo en el magnetismo de Pfeiffer, que con más de medio siglo de vida ha sido contemplada desde los ochentas en variados registros siempre explotando su gran carácter actoral, con refinados modales pausados, voz suave, piel transparente y cuerpo menudo,  son ejemplo de una belleza superlativa que atrapa  una vez en escena.

Sin duda lo mejor de la cinta es el registro que logra con este director inglés que sabe sacarle provecho nuevamente. Si hay algo conmovedor aparte de algunas escenas de doloroso amor, es cuando la actriz se sienta frente al espejo sin una sonrisa o rastro de maquillaje alguno, tratando de transmitir el fin de una juventud que se fue, junto con el fin de la Belle Epoque antes de los conflictos bélico en Francia.

publicado por David Lizana el 19 enero, 2010

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