Con una tensa atmósfera ambientada a finales de los años 30 en la URSS, Mikhalkov compone un relato brillante lleno de vitalidad en el que podemos ver una secuencia final muy impactante

★★★★★ Excelente

Después de su obra maestra Ojos negros (1987) y su película premiada en Venecia, Urga, el territorio del amor (1991), el director ruso Nikita Mikhalkov estrenó en 1993 el documental Anna en el que inteligentemente mostraba los cambios importantes en la política de su país, utilizando como eje central a su hija mayor Anna, a la que formulaba las mismas preguntas desde 1980 hasta 1993. La película contiene un cierto encanto en las escenas familiares y se observa en general un trabajo bien realizado. Pero será al año siguiente cuando logrará confirmarse como un narrador indiscutible con la película Quemado por el sol, una solemne historia llena de ternura, de romanticismo y de una inusitada intriga, con su hija menor Nadia como una de las indiscutibles protagonistas.

La película se centra en las purgas de la época de Stalin, hacia finales de los años 30, mostrando un día de descanso en el campo del comandante Sergueï Kotov (Nikita Mikhalkov), junto con su esposa Maroussia (Ingeborga Dapkounaïté), su hija Nadia (Nadia Mikhalkov) y parte de la familia de su mujer. Todos ellos recibirán una grata sorpresa de un tal Mitia (Oleg Menchikov), antiguo amigo y habitante de la casa que a causa de la guerra tuvo que marcharse. A partir de su aparición, la historia cogerá un matiz distinto y el tono misterioso de la película será el gran protagonista.

Mikhalkov consigue una soberbia película al saber dosificar toda la carga emocional que contiene la historia, contando los detalles de la trama con precisión y talento. El trío protagonista que forman los personajes de Kotov, su mujer Maroussia y Mitia llevará a cabo una relación fundamental en la película, siendo relevante en la brillante y demoledora última hora de su metraje. No hay que olvidar tampoco al personaje de Nadia, que con su desparpajo y su inocencia es un contrapunto muy bien utilizado en la historia. Y Mikhalkov vuelve a utilizar ese humor un tanto absurdo aunque con muchas menos dosis, como requiere la historia, que tan buenos resultados le dio en Ojos negros, como la escena en que a Kotov, en su día libre, le piden unos campesinos que deniegue la entrada de unos tanques para que no pisen su trigo o, sobre todo, la escena en que un grupo llamado Deces (la Defensa Civil Escoltada) llega al río donde se bañan para repartir máscaras y así entrenarlos para afrontar los ataques de gas.

Esta película recibió merecidamente la Palma de Oro en el Festival de Cannes y el Óscar a la mejor película en lengua extranjera, entre otros muchos premios. A la espera de su secuela que parece ser que se estrenará el año que viene, Quemado por el sol es una de las mejores películas de las dos últimas décadas en la que uno se sorprende de la magistral lección de Mikhalkov a la hora de contarnos una historia difícil en la que unos secretos salen a la luz, remarcados por la imagen de un sol en movimiento que recorrerá algunas escenas de la película.
Lo mejor: La narración de la historia
Lo peor: Que tenga una secuela y que no llegue a su altura
publicado por elprimerhombre el 8 diciembre, 2009

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