Toda la historia se hilvana a través de fiestecitas pedorras de adolescente y diálogos ofensivos por parte de las jovenzuelas, cada cual más odiosa, por lo que el sufrido espectador sólo puede desear con avidez que sean masacradas gráficamente de una en una. Para colmo, los asesinatos son becerros, pero no llegan a la altura de los grandes clásicos del subgénero slasher. Y encima deberían ocurrir más rápido, por cierto. Todo aquello que aparecía en Siete mujeres atrapadas y la dotaba de cierto encanto se ha ido al traste, ya que el responsable del libreto decidió que era mejor inventar una historia nueva que no tuviera nada que ver, por lo que, a pesar de que la original era tópica a más no poder, todo su ochentero encanto se va, literalmente, a la mierda.
Por tanto, Hermandad de sangre no es sólo un mal film sin la menor esencia de cine, es un bodrio mayúsculo representativo de toda una generación MTV borracha, superficial y patética, que no se salva en ninguno de sus aspectos, ni siquiera en la diversión que podría suponer al aficionado el que un loco encapuchado escabeche a un puñado de jovencitas idiotas. Al igual que Una noche para morir, remake de Prom Night, Sorority Row es un ejemplo de anti-cine para palomiteros sin ningún tipo de inquietud, y una última paletada al slasher parido en Hollywood, más muerto y más enterrado que ningún otro. Un guión lamentable, incapaz de transmitir tensión y cierta coherencia, unas interpretaciones de baratillo y la continua presencia del alcohol en la vida de los jóvenes acaban poniendo la guinda a esta lastimosa cinta de terror, que más que miedo produce vergüenza ajena y soberano aburrimiento.
Un 1.
Lo mejor: NADA. Si acaso, los asesinatos, y con dudas.
Lo peor: Que se rueden historias así de cutres.
