Celda 211 es un buen referente de hacia dónde debe encaminarse el nuevo cine español, dejando de lados complejos y victimismos respecto al cine "made in America". Daniel Monzón arranca el potente motor de este thriller cuando apenas te ha dado tiempo a acomodarte en la butaca y pisa a fondo el acelerador de los acontecimientos, que se suceden alcanzando un ritmo trepidante que ya no decaerá en ningún momento del metraje, convirtiendo la historia en un brillante ejercicio de narración frenética encuadrado en el subgénero carcelario (territorio cuasi virgen en nuestro pais). Además, Monzón enriquece lo que aparenta ser una simple pelicula de acción con suculentos ingredientes:adereza con temas candentes como el terrorismo y la hipocresía de la clase política, y sazona con críticas contundentes al corrupto engranaje penitenciario y al excesivo poder de movilización y convocatoria de los medios de comunicación. Además, y apoyado en un gran guión (deudor de la excepcional novela homónima "Celda 211" de Franscisco Pérez Gandul, que ya ha caido en mis manos), ha sabido encajar todas las piezas del puzzle a la perfección haciendo que en ningún momento decaiga el pulso narrativo. Por todo ello, la labor de Daniel Monzón es una dirección redonda de principio a fin.
Llegados a este punto, tenemos que hacer mención obligada al magnífico y excepcional reparto que sin duda es otra de las piedras angulares en las que se cimenta esta gran película. Si hoy en día se antoja complicado reclutar un buen elenco de actores, más dificil todavía resulta el hecho de que todos y cada uno de ellos rinda a un nivel que raya la perfección interpretativa. Y eso es algo que "Celda 211" tiene de su parte. Varias de las grandes actuaciones caen del lado de los amotinados, con personajes como el "Tachuela", convicto cuyo mayor peligro reside en su inteligencia e interpretado por Vicente Romero; "Apache", un colombiano con muchos recursos y contactos al que Carlos Bardem da vida haciendo que realmente creamos que nació en Colombia; ó "Releches", drogadicto y enfermo de SIDA que, pese a su gran deterioro, infunde miedo e inquietud a partes iguales gracias a Luis Zahera. Tanto es así, que llegó a ser confundido por varias personas con esos ex-presos y convictos de tercer grado que forman parte de los figurantes de la película. Fuera de los muros de la prisión, destacar a Antonio Resines, correcto como Utrilla, funcionario de prisiones de la vieja escuela, con una mentalidad propia de otra epoca, nada partidario del diálogo y si de la mano dura. Alberto Amman pone rostro a Juan, el joven novato que tendrá que hacerse pasar por un preso más si quiere salvar su vida. Quizás la suya sea una de las interpretaciones que podría ser mejorable y más creible. Aún así, la labor de este debutante va más allá de la corrección.
Y cómo no, hay que hablar del personaje que está en boca de todos: al frente de todas las interpretaciones tenemos a uno de los mejores actores españoles del momento, por no decir el mejor. Un genial Luis Tosar que borda con una interpretación memorable el papel de "Malamadre", el preso que abandera el motín y caudillo de todos los presos, al que temen y respetan como su gran líder. Malamadre es un personaje de los que crean escuela, muy ostentoso, un lujo alrededor del cual se puede cimentar perfectamente una historia tan atractiva como la que cuenta "Celda 211". Es un tipo duro, rudo, que a simple vista impresiona y resulta brutal y amenazador, pero que a la vez destila carisma y personalidad a raudales. Una bestia enjaulada muy peligrosa, pero a la vez, con un código moral muy férreo que suaviza la imponente presencia de Malamadre y la dota de un poco de cordura y sentido común dentro de la psicosis que envuelve la prisión. Tosar hace suyo el personaje hasta tal punto que resulta imposible imaginar a otro actor interpretando su papel. Tosar le ha conferido todo aquello que le caracteriza y le hace único e irrepetible: su complexión, moldeada en un gimnasio; su voz, modulada hasta el extremo; la forma de andar y de moverse; esa mirada feroz e inteligente a la vez y una comprensión del personaje que, si la Academia de Cine es justa, será recompensada con su merecidísimo tercer Goya. Viva "Malamadre" y la madre (en este caso, padre) que lo parió!
