Los Coen representan el "cine independiente oficial" de Estados Unidos, aunque parezca una paradoja no lo es porque el mercado americano metaboliza todo lo que se le eche. En su larga carrera han tocado casi todos los registros, la comedia, el drama, los thriller, los de suspense, el cine negro, el de terror, el de gangsters, también han adaptado novelas de escritores populares… con resultados desiguales, tal vez sólo les falte una película verdaderamente buena.
Quemar después de leer intenta ser cine de humor, pero la gracia que desarrolla es tan americana y tan tópica que irrita al paciente espectador. Aunque el título sugiere que es una película de espionaje, en realidad trata de las tribulaciones domésticas de un cornudo ex agente de la CIA con su mujer, sus ex compañeros y los responsables de un gimnasio. En ella encontramos personajes lerdos y vulgares, el típico cachas bobalicón, el adicto al sexo hipocondríaco, la obsesionada con operarse el culo y las tetas, la esposa autoritaria y el enamorado platónico de su empleada, todos con un grado de infantilismo difícilmente superable. Personajes que hemos visto en cientos de películas, que no aportan nada, que no hacen reír, que no dan pena, que no despiertan ningún sentimiento, caricaturas de sí mismos.
No hay nada que reseñar de esta película. Su título, con una pequeña modificación nos puede servir: Quemar después de ver.
Yo ya la he quemado.
Leopoldo de Trazegnies Granda
