El resultado es que tras algunos planos brillantes y de simbología circular la ilusión de la película se diluye en la historia con una protagonista, Hipatia, errática que sirve en ocasiones como mera excusa o nexo de unión.

★★☆☆☆ Mediocre

Ágora

Debo reconocer que Alejandro Amenabar es uno de esos directores que se enfrenta con mi concepción del cine. Ha realizado pocas películas pero cada una ha conseguido ser más esperada y generar más expectación que la anterior. Cuando el señor Tom Cruise se fijó en el muchacho ya había reventado la Academia de Cine española con una buena cantidad de Goyas atreviéndose a hacer un thriller sobre las Snuff movies. Su Abre los Ojos consiguió dispares críticas que sirvieron para que la productora americana organizara el remake pero sobre todo para que le dejaran pasta para rodar una cinta de miedo con Nicole Kidman a la cabeza. Con los pies en la tierra regresó con un drama lacrimógeno sobre la eutanasia que volvió a recordar el pulso narrativo del joven director y ahora con más dinero en los bolsillos vuelve a Hollywood y se rodea de estrellas para recrear la antigua Alejandría con Rachel Weisz a la cabeza y una dosis ingente de efectos visuales para enfrentarse con la religión, las ideas obsesivas de los filósofos, eruditos, nobles, religiosos y demás ciudadanos sobre la astronomía, la literatura, el rol de la mujer y el libre pensar.

A pesar de tener tales ingredientes y contar con una interesante recreación de época Amenabar dota a su película de una falsa profundidad y de un nefasto sentido del ritmo recordando aquellos peplums mohosos con tintes cristianos pero sin suficiente trasfondo o acción para cuajar.

El resultado es que tras algunos planos brillantes y de simbología circular la ilusión de la película se diluye en la historia con una protagonista, Hipatia, errática que sirve en ocasiones como mera excusa o nexo de unión.

El nuevo giro de géneros de Amenabar busca sorprender pero se queda estancado en los efectos digitales de un viaje a la antigüedad donde sólo algunos atisbos de originalidad salen de entre los diálogos y discursos tremendamente efectistas que pretenden dar un poco de cancha a los alardes ateos y feministas del director.

Lo mejor: El cuidado de los planos del director español.
Lo peor: Que el género épico le queda grande.
publicado por Ana Belén Pacheco el 30 octubre, 2009

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.