Una larga carretera por la que parece que nunca pasa nadie. Un accidente. Un cadáver. Un culpable y… un chivo expiatorio. Este es el punto de partida de esta película danesa que recuerda poderosamente Perros de Paja de Sam Peckinpah, en su recta final (como bien me hizo notar un compañero a la salida). Y si el chivo expiatorio es un inmigrante recién llegado a la comunidad pues mejor que mejor. Por suerte para él alguien creerá en su inocencia y lo protegerá bajo su propio techo frente a la horda de pueblerinos ansiosos de sangre. La película está dirigida por Ole Bornedal (director de El vigilante nocturno y su remake) que realiza un buen trabajo con algún plano de lo más acertado (como el del protagonista intentando apuñalar la mano que intenta abrir la ventana de su casa) y retrata lo estúpidos (más de lo normal) que pueden resultar los humanos cuando actúan en masa. Y si encima se trata de reclamar venganza ya ni les cuento. La película es pretendidamente incómoda sacando a la luz las miserias humanas, con un ritmo que empieza tranquilo y va aumentando a medida que avanza la trama y la tensión se apodera del metraje.

publicado por Jefe Dreyfus el 21 octubre, 2009

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