Una guerra a la contaminación acústica comienza un exitoso profesional que ya no aguanta más. Los molestos ruidos de las alarmas de los automóviles llegaron a su fin. Si vives en la sociedad del ruido… adáptate a él o lucha.

★★★☆☆ Buena

Noise (más allá de los límites)

Un exitoso abogado comienza a sufrir culpa de los molestos ruidos o contaminación acústica reinante en Nueva York pero principalmente proveniente en un inicio de las alarmas comerciales y de automóviles. Hecho que comienza a mermar sus vida personal, stress, concentración y hasta sus relación de pareja. Después de una serie de circunstancias crea un personaje por casualidad, una especie de superhéroe anónimo llamado “El Rectificador”, un encapuchado que corta los cables de las baterías de los autos que suenan una y otra vez sus alarmas en mal estado y de empresas que no tienen ningún miramiento con la ciudadanía en general.  Cada vez que David escucha una alarma de coche que fuera, se balancea en la acción. Adopta el disfraz de "El rectificador," involucrándose en actos de vandalismo que le satisface enormemente, raya los vehículos, saca el aire de sus neumáticos o simplemente rompe sus vidrios. También lo hacen políticamente controvertido cuando provoca la ira del alcalde de la ciudad arrogante interpretado por William Hurt encarna muy dignamente. Acaso alguna vez alguien ¿No han sentido alguna vez la necesidad de destruir esa maldita maquina de construcción, la que picotea el suelo, esa moto que no deja ni hablar o afirmar esa tapa de alcantarilla suelta que suena una y otra vez cuando pasa un auto?.   Los ruidos pueden volver loco a cualquiera que no esté preparado, esto es lo que intenta mostrar Henry Bean, en esta comedia negra acarca de alguien que no quiere que pasen a llevar sus derechos.  Es imposible no identificarse con algunas de las situaciones mostradas en el filme que quieres ser como un canto a la convivencia entre las personas en las grandes ciudades, lamentablemente parece que nadie entiende el tema del respeto a sus congéneres. Bocinazos, alarmas que suenan sin motivo por horas a veces son pan de cada día en diferentes lugares.  Robbins solvente como siempre es más que rescatable en un film de un cruzado urbano anónimo que ha decidido silenciar las alarmas de todo Nueva York, rompiendo en coches y apredreando las vitrinas de empresas que tienen alarmas defectuosas. La cinta podría incluso haberse jugado más en profundizar más y convertirse en pro-ciudadana. Aunque suene un poco morboso el verdadero atractivo de la cinta proviene en el simple y pueril el placer de ver a Robbins tomar un martillo o un bate de beisball y romper las ventanas de los vehículos que contaminan.
publicado por David Lizana el 12 octubre, 2009

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