“Dawson; Isla 10” se adentra en el campo de Concentración VIP que lo componían ministros y líderes políticos de la unidad popular que fue derrocado por el golpe de estado en Chile en 1973.

★★★☆☆ Buena

Dawson: isla 10

Para ver esta realización chilena ciertamente hay que despojarse de cualquier atisbo o inclinación política para centrarse en ver solamente un producto filmico que puede ser importante como rescate de la memoria histórica de una nación más que como un film de simple denuncia o militancia. No es el film más brillante de Miguel Littin(Sandino), aunque es impecable técnicamente con una fotografía a cargo de su hijo, filmada en locaciones reales rodeadas de nieve y música que son grandes protagonistas que arman una atmósfera acorde a la desesperanza que se vivía en las islas magallánicas al fin del mundo. Si viene cierto, la película que incluso obtuvo mención como herramienta educativa en el país,  la sugerencia del asesinato de Allende y la poca autocrítica demostrada por parte de los ministros, el cual no ahonda, caracteriza al filme como militante y fragmentario. La cinta esta basada en el libro de Sergio Bitar, ex ministro de minería de Allende y que hoy lo es de Obras Públicas. Con una “voz en off” narra las presiones sicológicas y físicas que sufrieron una treintena de ministros y líderes políticos de la Unidad Popular después del golpe  de estado de 1973. Ellos fueron recluidos en la  Isla Dawson ubicada cien kilómetros por mar de Punta Arenas en Chile con el objetivo de extirpar el germen marxista, recordemos en plena guerra fría donde los paises pequeños también fueron laboratorios de las potencias.   Centrado principalmente en la convivencia entre "oprimidos y opresores” encerrados en un perdido lugar de la tierra, la cinta de Littin deja de lado prontamente su premisa inicial de adentrarse en el sufrimiento y fraternidad para pasar rápidamente a aspectos militantes, con caricaturas de los militares y escasez en la profundización de aspectos relacionados con las convicciones y desarrollo de personajes con pocas luces de sus pasado centrándose solamente en la supervivencia en la isla austral.    Elementos documentales y otros que simulan serlo son usadas para situar a los personajes varados en la soledad con el detonante más inmediato que fue el bombardeo al palacio de gobierno. La cámara en mano es usada constantemente para capturar emociones en tan amplio y gélido paraje. Personajes realizando trabajos forzados y cánticos militares para bajarles la autoestima y espíritu son la constante diaria. Ni nombre tenían los prisioneros políticos solamente el apodo de isla del 1 en adelante. Bitar era isla 10 y es el subtitulo de la película.Como película de prisioneros no es la mejor, si algo hay que rescatara es precisamente la intención de registrara la memoria de un de los sucesos que seguirán marcando por generaciones al país.  En relación a los actores destacan por amplio margen Luis Dubó como Sargento con crisis de conciencia y que representa en parte los equilibrios mostrando que no todos los militares pensaban igual y Pablo Krögh como “Jose Tohá” es de lo mejor y que enaltecen el film. En deuda queda Sergio Hernández con una caricatura de un comandante de la armada y Bejamín Vicuña(Bitar) que no consigue crear una potente conexión con el público.         
publicado por David Lizana el 6 octubre, 2009

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